El pequeño enemigo

Por María, el 16/07/2018

El pequeño enemigo

La sabiduría popular nos dice: “Ten a tus amigos cerca y a tus enemigos más cerca” .Y claro, si sabes por dónde vienen las malas intenciones y hacia dónde van, más rápido podrás reaccionar. Pero hay un enemigo pequeño muy pequeño al que no es necesario mantener cerca, ese enemigo ya está con nosotros y no se trata de que estemos prevenidos o no, sino de que a veces es imposible callarlo.

¿De qué hablo?Piensa en los días más difíciles que has tenido, o esos en los que parece que nada nos sale bien ¿los recuerdas? La famosa teoría de Murphyque dice que "cuando parece que todo va a salir mal va a salir peor”. Pues este pequeño enemigo del que hablo se empeña en recordárnoslo una y otra vez. Ante cada problema nos dice que el siguiente será peor o que esto no va a mejorar.

¿Por qué sigues haciendo esto? Este pequeño y fastidioso personaje no es más que nuestra propia voz, por lo que se hace difícil no escucharla o ignorarla ¿cómo hacer que pare? Y además, en los momentos más difíciles parece que adquiere más poder, habla más alto, sonando cada vez más fuerte y convincente.

Sé que no soy la única a la que le pasa y lo confirmé en un episodio de una de mis series favoritas -me encantan, te puedo recomendar una para cada situación-, BoJack Horsemad. En el capítulo 6 de la cuarta temporada, vi como se describía alguno de mis días. En él, Bojack pasa días enteros escuchando al pequeño enemigo culparlo de prácticamente TODO lo malo. De hecho el del capítulo se titula: “Estúpido, pedazo de mi$%/=”

Porque eso era precisamente  lo que resonaba en su mente. Me vi reflejada, aunque para ser sincera no de forma tan radical, pero era una historia conocida, alguien allá afuera compartía alguno de mis peores días.
Pero, como la vida pasa y la idea de estar atrapada día a día escuchando a esa voz alertándome sobre situaciones hipotéticamente malas no me entusiasmaba demasiado, decidí luchar contra ella. 

Fue entonces cuando ideé dos protocolos de emergencia para ignorar al pequeño enemigo que se empeña en que me entregue al autosaboteo. Los comparto contigo:

1. Lucha pasiva vs. Lucha activa 
Suena gracioso lo sé, pero el principio es este, mientras más insista en discutir conmigo misma en modo negativo más me altero, consiguiendo así darle la razón a la teoría de Murphy. Por ejemplo, voy a llegar tarde, debí levantarme más temprano, siempre me levanto tarde. No pienses eso, me digo,¿por qué siempre eres tan negativa? Porque siempre lo hago todo mal. Pues no, basta de pensar eso, solo lo haces más difícil.
Y así poco a poco nos vamos hundiendo en un ciclo en el que nos sentimos mal por sentirnos mal. 

Así que no alimentes al troll, cambia la estrategia, establece un nuevo tono para el discurso de odio que tu mente está a punto de comenzar. Voy a llegar tarde, debí levantarme más temprano, siempre me levanto tarde. Es cierto, pero mañana me levantaré temprano. Siempre dices eso. Sí per lo acabaré logrando, así que seguiré pensándolo. Pequeños giros en la línea de pensamiento nos pueden ayudar a cambiar los ánimos del pequeño enemigo.

2. ¡Ocúpate!
Los momentos de ocio son el caldo perfecto para que las ideas negativas y de culpabilidad crezcan, aumenten de volumen y se apoderen de nuestro día. Así que ten mucho cuidado con esos espacios de tiempo en los que podemos llegar a languidecer en la nada, solo escuchando el ruido de nuestra propia voz interior criticándonos.

Una de las mejores soluciones que mejor me ha ido para los días en los que mi propia negatividad me abruma ha sido dibujar, lo que sea, en cualquier sitio, mirar un rostro y comenzar a dibujar las expresiones, trazar líneas abstractas o simplemente muñecos de palitos. Consigue tu solución, escucha tus canciones favoritas, camina, entérate de cual es el video más visto del día en Youtube, escribe, lee, lo que más vaya con tu personalidad. 

Ocupa tu tiempo en una sola actividad, y ojo con esto, aléjate de la multitarea,  ya que lo único que lograrás es frustrarte y muy posiblemente no lograr completar nada de lo que empieces, más combustible para el pequeño enemigo.

Y finalmente quiero decirte que las luchas interiores son de las más difíciles que puede enfrentar un ser humano, es pelear contra un enemigo invisible que conoce cada una de nuestras debilidades. Así es que mi último consejo es que, no te sientas mal por sentirte mal, solo no te quedes allí. 

Imagen: de.123rf.com