Quien bien te quiere, te hará pensar...

Por Pilar, el 10/09/2019

Quien bien te quiere, te hará pensar...

Llevas una mala temporada, te quejas por todo, eres el mismísimo espíritu del pesimismo. Al principio tus amigos y seres queridos lo dan por bueno. Tendrá un mal día. Pero pasa el tiempo y nada cambia. Será que no se encuentra bien, lo del novio ese que tenía, un problema en el trabajo. Y así continúas, insoportable hasta decir basta y cada vez peor.

Y entonces, el día que peor te va todo, si es que es posible, tu amiga o amigo, si no es que han organizado un equipo, que son capaces, te agarran y te lo explican clarito. Mira ese tío era un cretino que te ponía los cuernos, al que querías dejar hace tiempo así que vale ya de llorar por él. En el trabajo te va mal, porque te distraes continuamente y llegas tarde siempre, suerte que no te han despedido... espabila que todo lo que te pasa no es más que culpa tuya.

Y no te lo puedes creer. Mejor dicho, sí, porque tú sabes exactamente que es así, todas y cada una de esas palabras. Solo que esperabas que no se notara tanto, que se te pasara, que fuera otra cosa... pero no tienes ni idea de cómo hacer. Y ahora solo quieres pegar un grito y mandar a paseo a esta persona que te ha hecho pensar... con lo a gusto que tú estabas evitando hacerlo, revolcándote en tus desgracias...

Y es que si le importas a alguien te dirá las cosas a la cara. Aunque te duela, te haga llorar o te hunda en la miseria, un poco más, del todo. Y luego estará a tu lado para darte la mano y ayudarte a salir y a prestarte su hombro para que llores.

A veces uno no quiere descender a según qué detalles y entonces, cuando uno lucha sin esperanzas y no se deja fluir porque no quiere aceptar lo inevitable, una voz, un grito, algo que solo puede salir de alguien cercano, rompe el silencio y ya está. Esa frase penetra en tu cerebro, en tu corazón y te hacer reaccionar.

Ese rato, ese día igual quieres desaparecer, maldices esas palabras que han entrado por tus oídos, pero pasado un tiempo, agradecerás que te las dijeran. Porque seguramente ese coaching vital inesperado te ha salvado de un bache.

Y seguramente a tu amigo no le habrá resultado fácil. Se ha enfrentado a hacerte daño, a que no lo entiendas, a que lo borres para siempre del mapa. Pero es que esa es la misión de un amigo, que tú estés bien, que saques lo mejor de ti, aunque sea sin él... Porque te quiere y si tiene que sacudir tu conciencia para que hagas algo, ahí estará. Así es que recuerda que quien bien te quiere, te hará pensar.