¿Por qué algunas cosas son valiosas y otras no?

Por Jose, el 20/10/2020

¿Por qué algunas cosas son valiosas y otras no?

A veces, ¿no tienes la sensación de que algo que se ha hecho popular no tiene razón de ser?. No se encuentra el valor en lo que hace un determinado personaje, no se aprecian las virtudes de una película... Es posible que ocasionalmente sea así, pero lo cierto es que el favor o el interés del público general no es tan fácil de lograr. De hecho, es bastante más probable que se popularice una porquería, a que algo que merecería ser más apreciado no llegue a ser suficientemente conocido.

¿Implica esto que no hay basura popular? bueno, ese sería otro debate, el de lo que cada uno considera de poco valor. Si hay serias dudas sobre el arte abstracto, no entremos en los motivos por los que ciertas músicas o personajes llegan a recibir el favor de determinados grupos sociales, porque es evidente que para ellos tiene un valor. No será oro puro, pero algo tiene.

¿Por qué el oro es valioso?

Veamóslo con una perspectiva lo más objetiva posible, porque en general la gente es bastante más lista de lo que en principio podría parecer. ¿Por qué los babilonios empezaron a usar oro en lugar de bronce, o trigo o lana, como uno de los elementos más valiosos, solo superado por algunas gemas? ¿No podría haber sido más valiosos otros minerales como el plomo o el aluminio, que el dorado metal? Existen diferentes y muy interesantes razones por las que desde tiempos inmemoriales el oro ha sido tan apreciado. Veamos alguna de ellas.

El oro, la plata, el platino son metales escasos, eso ya los hace muy aprecidos. Pero además, son fáciles de almacenar y de trasladar, lo que los hace extremadamente estimados. Cuando escribo estas líneas un gramo de oro cuesta 52€, uno de plata 0,66 y uno de platino 23€; un gramo de pan vale 0,0014€ o 0,10€ uno de un jamón barato.

Aunque el oro tiene más valor que la plata, no solo por su escasez, también por su apariencia, brillo y porque no se ensucia, ni se ennegrece, al contrario que el argénteo mineral, ambos tienen en común un punto de fusión bajo y son relativamente blandos, lo que permite acuñar monedas con ellos, hacer joyas, y manipularlos de muy diferentes maneras.

Pero, si nos ponemos más técnicos resulta que aún hay más razones que otorgan valor al oro sobre otros metales. Que un material sea alcalino, grupo 1 de la tabla periódica, lo descarta para que pueda almacenarse fácilmente, así que excluimos al hidrógeno, litio o rubidio entre otros. Además, son materiales altamente reactivos, que dejan volar un electrón a la mínima. 

Si eliminamos aquellos con los que no es conveniente jugar, como los alcalinotérreos, grupo 2 de la tabla periódica, por ejemplo, el magnesio o el radio; o los radioactivos, como el uranio y el plutonio, que forman parte de diferentes grupos, solo nos quedarían unos 30 elementos manipulables y fáciles de transportar. Entre estos últimos tendríamos los más conocidos y usados desde la antiguedad cobre, hierro, plata, oro...

El favor popular

Por tanto, si el oro no es valioso por casualidad, es probable que también ocurra con todo lo demás, al menos en alguna medida, ¿no crees? Podemos incluso considerarlo en función de características de un grupo, como el sexo, estrato social, educación o la edad. 

¿Por qué razón un personaje o una marca alcanzan la fama entre los jóvenes y no entre los mayores, o viceversa? Por supuesto es una cuestión de edad en primer lugar, no nos gustan las mismas cosas a lo largo de la vida, con 16 años buscamos distintas experiencias y sensaciones que a los 45. Digamos que con el paso del tiempo nuestros gustos evolucionan y se van depurando. Pero también existen importantes razones de diferente tipo, entre otras las culturales.

La cercanía de los jóvenes o los mayores a la tecnología o las redes sociales, tiene enormes repercusiones sobre lo que será elegido, lo que tendrá popularidad. La forma en la que se usan estos medios, los aparatos y herramientas, condiciona en la selección. Es más, influirá hasta en la propia forma en que nos comunicamos con nuestra tribu.

Una persona de cierta edad, podrá usar mayúsculas en un mensaje por comodidad, porque lo ve mejor. No puede ni pensar que hacer eso sea incorrecto, que para algunas personas sea una forma de gritar. Afinando aún más, para un joven un punto al final de una frase es una forma de cerrar la conversación. ¿Ocurrencias? no, lo demuestran experimentos sobre el comportamiento humano. El mismo signo ortográfico para uno es la forma natural de cerrar un párrafo, para otro el fin de una conversación.

Por otra parte, la apariencia, cómo venga "envuelto" algo o alguien, cómo llegue hasta nosotros, es fundamental para que tenga nuestra aceptación, siquiera para que le demos una oportunidad. Debe seguir determinadas pautas, seguir una cierta liturgia para que lo incluyamos entre aquello que sea digno de ser valorado primero y aceptado después.

Y finalmente está la aceptación del grupo. Si algo ha sido validado por nuestros iguales tiene una enorme ventaja competitiva, le daremos una oportunidad, lo consumiremos sin problema.

Así que aunque en ese personaje o esa marca de pantalones, no sea oro todo lo que reluce, algo debe tener, para que haya logrado el favor popular. No tiene porque gustarnos, pero posiblemente nos estamos perdiendo matices importantes.

Imagen: sharon mccutcheon