El principio de Peter, cuando el jefe sabe menos que los demás

Por Pilar, el 13/01/2021

El principio de Peter, cuando el jefe sabe menos que los demás

A veces alguien tiene una idea de cómo funcionan las cosas, y aunque parezca disparatada, resulta que acaba convirtiéndose en la explicación más adecuada para un fenómeno.

Eso le ocurrió al profesor Laurence J. Peter, que en 1960 elaboró una teoría, llamada el Principio de Peter que se utiliza en el mundo empresarial y de los recursos humanos.

¿En qué consiste el principio de Peter? 

El Principio de Peter o de incompetencia de Peter sostiene que las personas que trabajan bien van ascendiendo a puestos de más responsabilidad hasta que llegan a uno en el que son incompetentes y allí se quedan.

Es decir, que en cualquier puesto de trabajo siempre habrá alguna persona incompetente, y el trabajo realmente lo hacen las personas que aún no han alcanzado ese nivel de incompetencia.

Aunque Peter elaboró la teoría con cierto sentido del humor, lo cierto es que se ha podido ver en muchas organizaciones. En cualquiera a la que haya llegado a un puesto de responsabilidad alguien muy preparado para el recorrido anterior, pero que no es competente para un cargo superior. 

Imaginemos a un magnífico cirujano al que se le ofrece un puesto en la administración del hospital. Es posible que sea un pésimo directivo, porque lo suyo es ser cirujano, no administrador, ni organizador. Su mejor rendimiento está en las operaciones, en un quirófano. Y por eso es fácil que en su nuevo cargo sea mediocre, incompetente que diría Peter, por mucho que pueda pensarse que es un puesto mejor que se le ha ofrecido como premio.

Relacionado con el Principio de Peter habrás escuchado alguna vez nombrar el Principio de Dilbert, que debe su nombre a una tira de viñetas cómicas a finales de los 90. 

Este principio asegura que a los incompetentes se les asciende intencionadamente para quitarlos de en medio y evitar que cometan errores. Esto lo defiende pensando que los puestos directivos realmente no tienen mucha importancia en la producción, ya que son los que están en los puestos de base los que lo llevan a cabo, y por tanto de donde hay que alejar a los incompetentes. Si alguien es un estorbo, lo mejor entonces es quitarlo de esa zona, donde no moleste. Suena a aquello de enchufar al sobrino inútil de alguien y para eso le dan un buen puesto, en el que gana mucho pero realmente no tiene opciones de hacer nada, ni bueno, ni malo.

¿Cómo evitar los efectos del Principio de Peter?

Lo primero que hay que decir sobre este principio elaborado casi en clave de humor, es que se trataba de los años sesenta, cuando era habitual que una persona estuviera en una empresa durante muchos años y fuera ascendiendo poco a poco hasta lo más alto. En la actualidad hay más movilidad laboral y se contrata a personas formadas y preparadas para puestos específicos, por lo que no es habitual encontrar a personas tan desubicadas en su puesto. Aunque sigue ocurriendo.

Hay que pensar realmente qué significa un ascenso, para el empleado y para la empresa. Si un vendedor es bueno, tal vez puede ser un buen formador, tal vez no. ¿No sería mejor premiarle con una comisión en las ventas, o aumentarla si ya la tiene? Si es bueno será mejor, ganará más dinero y también la empresa. Tal vez un ascenso al uso solo lo frustre y si no hay otro buen vendedor que lo sustituya la empresa salga perdiendo.

También puede prepararse antes a esa persona para un ascenso. Si además de buen vendedor, es un buen posible formador u organizador de equipos, tal vez sí que funcione. Entonces, si se le preparara y tiene por ejemplo, en una especie de prácticas antes de aceptar el cargo, tanto él como la empresa sabrán a qué atenerse llegado el momento de dar el paso.

Imagen: dylan gillis