La vida debería ser al revés. Sean Morey

Por Pilar, el 17/03/2021

La vida debería ser al revés. Sean Morey

"La vida debería ser al revés. Se debería empezar muriendo y así ese trauma quedaría superado.Luego te despiertas en un hogar de ancianos mejorando día a día. Después te echan de la residencia porque estás bien y lo primero que haces es cobrar tu pensión. Luego, en tu primer día de trabajo te dan un reloj de oro. Trabajas 40 años hasta que seas bastante joven como para disfrutar del retiro de la vida laboral. Entonces vas de fiesta en fiesta, bebes, practicas el sexo, y luego empiezas el colegio, jugando con tus amigos, sin ningún tipo de obligación, hasta que seas bebé, y los últimos nueve meses los pasas flotando tranquilo, con calefacción central, con todo incluido... y al final abandonas este mundo en un orgasmo". 

Sean Morey

Este texto se ha atribuido durante años a Quino, famoso padre de Mafalda, aunque es creación del humorista norteamericano Sean Morey. Aseguraba el dibujante que jamás habría escrito algo así, que si hubiera nacido en un geriátrico se habría suicidado a los dos días.

Tal vez al genial Quino nacer en un geriátrico le pareciera una mala experiencia, en este viaje a la inversa que plantea Morey. Más de uno diría que sí, si fuera posible, y además sabiendo lo que uno sabe cuando llega a la vejez.

En esta vida que inventó Morey uno se encuentra de entrada con lo peor, el cansancio, la debilidad, mala memoria, el abandono familiar... Un panorama nada halagüeño, pero que dura poco tiempo. Disfrutar del tiempo libre, la falta de obligaciones, hasta acercarse cada vez más a la madurez y la juventud, en donde se encuentra un trabajo que cada día que se disfruta, en el que no ha aparecido el aburrimiento, las decepciones, las horas inútiles perdidas... Van desapareciendo los rastros de las equivocaciones, de las decepciones, con los amigos, la familia, la pareja. En breve se entra en lo mejor de la juventud, amor, lozanía, fortaleza física, ganas de comerse el mundo... años de felicidad, de esperanza y optimismo, que llevan a una infancia tranquila, en un camino que lleva poco a poco a un panorama muy parecido a la vejez, de dependencia, pero de ilusión, de primeros aprendizajes, de balbuceos, de primeras palabras y pasos, todo ello envuelto en un olor a talco y a vida. Y volver al vientre materno, el lugar más seguro de la vida, paz y bienestar, y desaparecer, perder la conciencia sin más ni menos que el recuerdo de un momento de placer. 

Es algo imposible, ni siquiera podemos asegurar que nos gustara más que lo que ocurre en realidad, pero a veces aunque solo sea por la sonrisa que se dibuja en la cara pensarlo, vale la pena imaginarlo... 

Imagen: Ben White