Superar una traición

Por Pilar, el 28/10/2015

Superar una traición

Cuando alguien nos traiciona nos sentimos decepcionados. ¿Por qué? porque habíamos depositado nuestra confianza en esa persona y su manera de actuar no ha sido la que esperábamos que tuviera. Ocurre en el trabajo, con los amigos, con la pareja. En el mejor de los casos nos descoloca, y si se trata de un tema muy grave puede llegar a producirnos ansiedad y depresión. Lo que sentimos en todos los casos es enojo, con la otra persona y con nosotros mismos. Con el otro porque no ha actuado como creíamos que iba a hacer, y con nosotros mismos por haber confiado y habernos equivocado tanto. Nos duele, nos sentimos estafados, engañados y por eso nos enfadamos.

¿Qué podemos hacer? En primer lugar tenemos que asumir que sea lo que sea lo que ha ocurrido, ya nada podemos hacer porque el pasado no se puede cambiar. También es importante aceptar que, aunque no es la forma en que nos gustaría que acabaran las cosas, a veces no pueden suceder de otra manera, y la vida no siempre tiene los finales felices que uno desearía. Así es que por mucho que duela hay que admitir que ha ocurrido, que no lo esperábamos, que nos duele y nos tiene que afectar, pero que tenemos que seguir adelante con nuestra vida. Y un elemento fundamental para seguir adelante es perdonar.

Perdonar al otro si no supo o no quiso hacer las cosas de otra manera. Esto no significa disculpar lo que ha hecho, ni tener sentimientos positivos hacia esa persona, simplemente tener claro que cada uno actua por motivos que tal vez no alcancemos a entender, y mucho menos anticipar.

Y sobre todo perdonarnos a nosotros mismos por habernos equivocado con esa persona. Después de un golpe así normalmente somos conscientes de todas esas señales que tal vez no vimos o no supimos interpretar, y por mucho que uno quiera volver una y mil veces a pensar lo que podía haber cambiado, nada lo hará. Perdonar supone encontrar la paz de nuevo, limpiar nuestro corazón y nuestra mente del dolor, porque alejamos de nosotros los sentimientos negativos, dejamos de pensar en lo que ha ocurrido, y nos olvidamos del pasado para centrarnos en lo importante, que es el presente y el futuro.

Así es que podemos desahogarnos, lamentar lo que ha ocurrido, piensar en que hemos podido fallar, asumir el dolor que te produce... pero no sin torturarnos. Perdonar a esa persona, perdonarnos a nosotros mismos y seguir adelante con la vida. Tal vez lo que ha pasado nos  de pistas para evitar que vuelva a ocurrir algo parecido en el futuro, tal vez no, pero tampoco podemos permitir perder tiempo de nuestra preciosa vida en recrearnos en un error. Mientras estos pensamientos negativos estén en nuestra mente, a quien hacen daño es a nosotros mismos, y nos hacen perder el control sobre nuestra vida. Y de esta manera no podemos avanzar y perderemos muchas muchas posibilidades de ser felices.

 Imagen: Alejandro Cordón