¿Por qué tu hijo no habla contigo?

Por Pilar, el 03/01/2018

¿Por qué tu hijo no habla contigo?

La adolescencia es una época convulsa, en ocasiones terrible, en la que un hasta ayer niño, comienza su proceso de transición para entrar en el mundo adulto... Si se le añade el factor hormonas disparadas, es directamente una bomba de relojería. Todo se magnifica, desde un suspenso a un grano en la frente. Afortunadamente se acaba pasando con el tiempo y algún que otro disgusto que aporta experiencia de vida. Lo mejor que se puede aconsejar a los padres de un adolescente, además de mucha paciencia y constancia, es que recuerden cómo fue la suya, para intentar entender mejor a sus hijos.

Algo que sucede con frecuencia a los adolescentes es que no tienen ganas ni de hablar ni de pasar tiempo con los padres. Sí, con esos que hace nada eran sus ídolos. Pues ya no. Da igual el interés que le pongan los padres, el cariño con el que se dirijan a él, posiblemente no sacarán más que un monosílabo, si es que no son completamente ignorados. Lo mejor es no tomarse demasiado a pecho este comportamiento, y como adultos intentar entender los motivos que le llevan a hacerlo: 

Teme una mala reacción de los padres

Los adolescentes son inexpertos en la vida, pero conocen bastante bien a sus padres y cómo van a reaccionar ante cualquier cosa. Por eso saben que es mejor no hablar de algo que no les interesa o por lo que se les va a reñir o juzgar. Prefieren ahorrarse el sermón. Por eso es aconsejable no incluir en tu razonamiento con un adolescente, un inapropiado "te lo dije". Es mejor hablar y buscar una solución, más que reprochar lo que ya no tiene solución. Porque aunque tengas razón, ya lo sabías y se lo advertiste, es su error y lo debe asumir como tal y como experiencia para un futuro. A ti seguramente también te lo decían tus padres, y como tu hijo, tampoco hiciste caso.

Quiere evitar las consecuencias negativas

También saben que una acción equivocada tendrá consecuencias en el futuro. Así es que se callarán lo que no interesa, por ese hecho propiamente y por lo que puede conllevar en el futuro. Si se trata de algo puntual se puede tener cierta indulgencia. Siempre es importante que entienda que comprendes perfectamente como se siente, pero que eso no justifica un comportamiento que no es apropiado, y como tal tendrá consecuencias. 

No lo considera necesario

Si el problema está solucionado ya no tienen ninguna necesidad de contarlo a nadie o al menos ya no a ti. Es totalmente respetable, porque cada uno tiene su manera de solucionar sus problemas y no tiene porqué coincidir con la tuya. Recuérdale para la próxima, que siempre que lo necesite estarás ahí.

Cree que todo el mundo lo sabrá

A veces no hablan con libertad porque tienen la sensación de que acabará sabiéndolo más gente. Si consigues que confíen en que eso no pasará contigo, tienes ganado mucho terreno. Tienes que proporcionarle la seguridad de que serás discreto, de que puede confíar en ti y que sus secretos están a salvo contigo. Tienes que ser un lugar seguro al que quiera acudir, sino no serás una opción.

Recuerda que son personas, con su caracter y personalidad, que están entrando en el mundo adulto pero sin dejar de ser niños todavía. No hay que enfadarse si prefieren más a mamá o a papá. O que quieran más a sus amigos. Solo tienen que saber que siempre pueden contar contigo y generar todas las condiciones necesarias para que exista confianza. Para ellos es difícil mantener la perspectiva, son seres poco estables emocionalmente que magnifican todo. Así es que, ya sabiéndolo y recordando que seguramente eras muy parecido, solo es cuestión de andar cerca y acompañarles en esta etapa.