Las caras del amor

Por Pilar, el 31/10/2018

Las caras del amor

El amor, esa pequeña palabra con un significado tan grande. Desde el amor que se recibe de los padres, amigos, al amor romántico, de pareja. Posiblemente sea la temática sobre la que giran la mayoría de novelas, películas, obras de teatro, sobre el amor y de rebote el desamor.

¿Qué es el amor?

¿Qué lo hace distinto de otros sentimientos? Porque desde luego no tiene nada que ver con todos los demás. La Ciencia lo reduce a un proceso bioquímico en el que las protagonistas son sustancias como la dopamina, la norepinefrina y la feniletilamina. Eso es todo. La Psicología habla de procesos de conductas y pensamientos, alterados en ocasiones, de un cerebro, que no corazón, enamorado. Y otras ciencias, como el Derecho, la Sociología o la Antropología, se encargan de los resultados del amor y del desamor: hijos, divorcios, separaciones, herencias, manutenciones y demás bagatelas.

Y dentro del amor romántico hay muchos estilos, tantos como parejas. Y varias fases. El amor no es tal cual es al principio hasta el final. Así es que si alguien espera un amor para siempre, igualito que el que conoció cuando tenía veinte años, la mala noticia es que no será posible.

El psicólogo Robert Stenberg, desarrolló una teoría triangular del amor. Hay tres componentes en cualquier relación amorosa: la intimidad, la pasión y el compromiso.

  • La intimidad es el grado de conexión, de cercanía, de confianza que llegan a tener los miembros de la pareja. Se desarrolla de forma gradual conforme avanza la relación.
  • La pasión supone atracción física, la necesidad de tener al otro cerca, el deseo de tener relaciones íntimas. Es muy grande al principio y luego va estabilizándose.
  • El compromiso es la voluntad de continuar con y en la relación al margen de los problemas que puedan aparecer. Es más pequeño al principio y va creciendo con la estabilidad de la pareja.

Esos elementos se combinan y en la representación gráfica de la teoría de Stenberg, una pirámide, en el punto más alto se encuentra la intimidad y el compromiso y la pasión a los lados. Dependiendo del momento en que se encuentra una relación predomina un componente u otro.

Según las combinaciones de los tres elementos hablaremos de: 

  1. Cariño. Aquí solo hay intimidad, pero ni pasión ni compromiso. Hay cercanía y confianza entre las dos personas, pero ni hay deseo de relaciones íntimas ni compromiso. Es lo más parecido a una bonita amistad que no ha pasado de ese punto.
  2. Encaprichamiento. Aquí predomina la pasión. Ni hay intimidad ni compromiso. Es tal como describe la palabra un capricho que acabará en cuanto desaparezca el deseo físico, si no aparece alguno de los otros elementos. Aunque resulte frívolo, puede ser complicado de superar la adicción al otro y la ruptura de ese momento mágico.
  3. Amor vacío. Se caracteriza porque hay mucho nivel de compromiso, pero no hay ni pasión ni intimidad. Ocurre en relaciones basadas en el interés o las que llevan mucho tiempo. El amor vacío es el amor de conveniencia, solo hay compromiso. Si desaparece el motivo, social o económico que liga a ambas personas la relación desaparece.
  4. Amor romántico. Aquí hay atracción y deseo, además de confianza y cercanía. Si consigue afianzarse se llega también al compromiso. Es el prototipo, el modelo cultural del amor. En esta fase el protagonista es la emoción y la excitación fisiológica hacia la persona amada y también hacia el resto del mundo que se ve mucho mejor de lo que es. Se idealiza al otro y se manifiesta el cariño de una forma desmesurada. Abundan en esta fase el sentimiento de flotar en el aire y las sonrisas bobas
  5. Amor sociable. En este punto hay intimidad y compromiso, pero no hay pasión. Suele darse en parejas que llevan mucho tiempo, a las que la convivencia y las experiencias mantienen unidas. Es un amor rutinario que casi existe para no complicarse la existencia.
  6. Amor fatuo. Pasión y compromiso sin intimidad. Aunque los miembros de la pareja no tengan mucho que compartir, si que existen las ganas y el deseo de permanecer unidos. Se establece la relación cuando aún no ha dado tiempo de que llegue la intimidad.
  7. Amor maduro. Es la situación ideal, en la que aparecen todos los elementos. Según Stenberg no es difícil alcanzarlo, pero sí mantenerlo, porque hay que trabajar los tres componentes para lograrlo. Se alcanza más o menos formalidad dependiendo de la formalidad jurídica de cada cultura.

¿En qué punto te encuentras tú?