Cómo eliminar los malos pensamientos

Por Pilar, el 28/11/2019

Cómo eliminar los malos pensamientos

¿Qué es un pensamiento negativo? 

Definiéndolo de una manera muy simple, un pensamiento que no es positivo. Seguro que te suena: nunca hago nada bien, seguro que ha pensado que soy mala persona, no voy a aprobar, siempre me equivoco. O del estilo, vale el pelo genial, pero mira el maquillaje o seguro que es por mi culpa, cuando nada tienes que ver con el asunto. Como ves, los hay de todo tipo y estilo y no conllevan nada bueno.

Además de no proporcionarnos ninguna emoción agradable, son destructivos, porque un solo pensamiento negativo, por inofensivo o breve que parezca, desencadena una cascada de ideas destructivas que afectan al resto de emociones y pensamientos. Aparecen sin buscarlos y son perturbadores. Y cuesta detenerlos y neutralizarlos, porque con frecuencia nos recreamos en ellos, son recurrentes, y acaban teniendo verdaderos argumentos dentro de una película a la que solo damos verosimilitud nosotros. 

Y aún así, tienen su razón de ser. Siempre hay malos momentos en el día, en la vida, y nos tenemos que desahogar. Y en ese sentido tienen su utilidad y son buenos si nos ayudan a pararnos a pensar, a reflexionar. Lo que ya no tiene mucho sentido es recrearse en ellos, darles más pábulo del que merecen. Una cosa es reconocer un error y otra muy distinta destruirse por un fallo que cualquiera puede tener.

Entonces, ¿qué hay que hacer? Pues no dejarles más que el sitio y el tiempo justos, porque una vez inician su proceso destructivo es muy complicado volver hacia atrás y nos puede llevar a tomar decisiones erróneas que de verdad, esta vez sí, nos empeoren la vida. 

¿Cómo desactivar un pensamiento negativo?

Cuando surge por primera vez hay que controlarlo, porque si se hace más grandes es mucho más complicado. Y no es buena idea cambiarlos por algo que tampoco es sano o razonable. Lo malo es que cuesta desactivarlos, dejarlos sin fuerza, porque inevitablemente se vuelve a él una y otra vez. Hay que ser consciente de que se está dando cobijo a un pensamiento negativo para poder acabar con él. Como ya sabes qué efectos tiene puedes intentar atajarlo usando alguna estrategia.

Cambia el chip

Lo mejor que puedes hacer para evitar un pensamiento negativo es buscar otra actividad que distraiga a tu cerebro. Actividad física si es posible, que además aumenta los niveles de serotonina, la causante de la felicidad y reduce los de cortisol, que generan ansiedad. Así matas dos pájaros de un tiro.

Mira el problema como si no te pasara a ti

Es cierto que las cosas se ven de distinta manera cuando se ven desde fuera, cuando le pasan a otro. Pues analízalo con distancia, sin juzgar. Como si no fueras tú, como si no fuera contigo. Seguro que pierde bastante poder sobre ti.

Deja de darle vueltas

Pensar algo una y otra vez no va a solucionar nada. Además, si le quitas todo lo épico que pueda añadirle tu imaginación, es posible que si hay algún problema, no sea para tanto y tenga solución.

Evita todo lo que te los recuerde, también si son personas

Ojos que no ven... si reconeces el estímulo que desencadena un pensamiento negativo, elimínalo y busca justo lo contrario, los que te producen sensaciones agradables. La gente optimista y positiva es un antídoto a la negatividad. Rodearse de personas así ayuda a desactivar los malos pensamientos. 

Adquiere la costumbre de pensar en positivo

El pensamiento negativo suele ser un mal hábito. Y como todas las malas costumbres se puede cambiar por unas saludables. Acostumbra a pensar en positivo y recuérdatelo con pequeños recordatorios en casa, en el trabajo o en el móvil.

No seas duro contigo mismo

No te obsesiones con tus errores, porque todo el mundo los tiene. Y se puede aprender mucho de ellos, se puede hacer de una debilidad una gran fortaleza. Piensa en todas las virtudes que tienes, sácales el mayor partido.

Nada es para siempre

Aunque cuando estás metido en una situación así no se piensan esas cosas, la experiencia nos dice que nada dura para siempre. Lo malo tampoco. Los malos pensamientos también, salvo que te dediques a engordarlos. Dales la mínima importancia y dejarán de tener poder sobre ti.

Si ves que un pensamiento negativo lleva intención de quedarse contigo más de lo razonablemente saludable, busca algún truco, alguna estrategia que te haga desecharlo rápidamente de tu cabeza.

Imagen: Ryan McGuire en Pixabay