¿Sigues cibercrastinando?

Por Pilar, el 05/11/2020

¿Sigues cibercrastinando?

Me juego una mano a que has vivido esta situación. Te sientas delante del escritorio, a hacer las tareas que tienes que entregar en un par de días. Es decir, que no has dejado el tema para el último momento. Miras a través de la ventana antes de ponerte, piensas con nostalgía que hace una bonita tarde. Tu cabeza empieza a dar vueltas, lo bien que estarías ahí fuera, en una terracita, con un refresco y mirando el móvil. Que por cierto, tienes que poner a cargar y en silencio. Te levantas, lo enchufas y antes de soltarlo consultas una cita, para asegurarte de la hora. No recuerdas bien la dirección, así que miras para asegurarte dónde es y cómo llegar. Ya que te pones miras la fachada del edificio. ¿No era por ahí donde vivía un amigo del instituto? ¿Cómo se llamaba? te das cuenta de que no sabes nada de su vida. Buscas en redes sociales. ¡Bingo! lo has encontrado enseguida. Cotilleas su perfil. Vaya, parece que sigue con la misma novia, aquella chica tan maja que se marchó a Reino Unido a hacer un máster, ¿dónde estará trabajando? te vas a verlo. Tenéis muchos amigos en común, y también unos cuantos intereses. Das un vistazo. Tiene un empleo muy interesante y su cargo debe ser importante por lo que publica. Te planteas hacer un máster online. Tal vez aún estás a tiempo de matricularte, pero valen mucho dinero. Buscas un poco. No tan caros, y además dan facilidades de pago. Recuerdas que tienes un compañero que está haciendo uno. Le preguntas por WhatsApp. Tienes suerte y te contesta casi enseguida. Te aconseja que lo hagas, que es un esfuerzo, pero todo son ventajas. Te pasa enlaces, información. Le dices que le debes una cerveza y te pones a mirar un poco por encima...

¿Te suena? Parece que ha pasado un ratito pequeño, pero no, llevas toda la tarde procrastinando, cibercrastinando. De repente, te das cuenta de que la luz en la habitación ha disminuido... Han pasado dos horas y media cuando levantas la cabeza del móvil y te das cuenta de que la tarea sigue estando por hacer, en el mismo lugar donde la dejaste antes de liarte con el teléfono. Ahora te tocará correr, o dejarla ya para mañana.

Que esto pase alguna vez, de tanto en tanto no es para preocuparse, somos humanos. El problema empieza a serlo cuando se convierte en una conducta recurrente. Has perdido eso que dicen que es imposible, un precioso tiempo. Porque está bien que hayas localizado a un antiguo amigo, que investigar te haya llevado a su novia, a su máster y a proponerte hacer algo parecido. Maravilloso, porque parece que ha sido provechoso, pero de momento, hoy has dejado de lado la tarea que te tocaba hacer. Fíjate que si has podido dedicar dos horas y pico a no hacer nada en concreto, el problema no es la falta de tiempo, sino de voluntad y organización. Ahora imagina emplear ese tiempo en ese máster, en leer, estudiar inglés, o pasar un rato con tus padres o tus amigos. Tu vida daría un vuelco radical.

Tu tiempo es tuyo, y lo puedes gastar en lo que quieras, pero piensa que es un bien precioso, irrecuperable, léelo bien, IRRECUPERABLE, y cuando te das cuenta de que lo has empleado en hacer NADA, acumulando además las tareas que sí eran precisas, la sensación es frustrante. 

Habrás leído cientos de consejos para no cibercrastinar. En Happymente.com te damos unos cuantos. En algún momento tendrás que solucionarlo y además de muchos trucos, tendrás que poner a trabajar a tu voluntad, alejar cualquier dispositivo que te distraiga y no permitirte desenfocarte de lo que estás haciendo. Cuando acabes tu tarea puedes premiarte haciendo todo eso que has hecho en el tiempo de estudio o trabajo, antes no.