Inventos accidentales que han cambiado nuestra vida

Por Pilar, el 24/02/2021

Inventos accidentales que han cambiado nuestra vida

Tenemos a nuestro alrededor cientos de cosas con las que convivimos a diario, que nos hacen más placentera la vida, desde un electrodoméstico a una chuchería. Muchas de ellas se crearon porque ese era el propósito, pero otras fueron fruto de la casualidad o del fracaso en el objetivo original. Aquí tienes la historia de algunos de ellos.

El horno microondas

Ese aparato tan práctico que nos ayuda a cocinar, calentar y descongelar la comida es un invento de Percy L. Spencer. El ingeniero estaba probando un magnetrón, dispositivo que transforma la energía eléctrica en electromagnética, cuando se dio cuenta de que la chocolatina que llevaba en el bolsillo se había derretido. Pensando que tal vez era por efecto de las ondas del magnetrón, hizo varias pruebas con más alimentos, comprobando que efectivamente, los cambios se producían al exponerlos a la energía de baja densidad de las microondas. El primer horno microondas salió al mercado en 1947. 

Los rayos X 

A finales de 1895, Wilhelm Röntgen estaba estudando los rayos catódicos con un tubo de Crookes y un generador eléctrico. Se dio cuenta de un pequeño resplandor sobre un cartón bañado con una solución de platino y cianuro de bario. Continuó haciendo pruebas convencido de que los rayos tenían algún efecto en la emulsión fotográfica, hasta comprobar que los rayos traspasaban la materia y que impresionaban su forma en la fotografía: la radiografía. Röntgen llamó a estos rayos incógnita o X, que es como los conocemos actualmente.

La radioactividad 

Relacionado con el anterior descubrimiento, el físico Henri Becquerel, que compartió Nobel de física con el matrimonio Curie, estuvo investigando la relación entre los rayos X y la fluorescencia. Expuso varias planchas con sal de uranio, envueltas en papel negro al sol, olvidando una dentro de un armario, en la que descubrió el negativo de un objeto que estaba entre la plancha y el uranio. 

Penicilina

La penicilina, el antibiótico que tantas vidas ha salvado y sigue salvando, fue descubierta por el biólogo Alexander Fleming en 1928, de forma casual. Al regresar de unas vacaciones, observó que unas placas de Petri que estaban en su escritorio se habían contaminado con un hongo, el Penicillium notatum, alrededor del cual no crecían las bacterias. Eso le llevó a llamar Penicilina a la sustancia que impedía el desarrollo de las bacterias. El descubrimiento requirió de algunos años más y de la intervención de más investigadores para afinarse completamente.

Anestesia

Joseph Priestley descubrió en 1776 el óxido nitroso, conocido como el gas de la risa. Se utilizaba junto al óxido de éter en ferias y espectáculos callejeros, por sus efectos relajantes e hilarantes. Su introducción en el mundo de la medicina como anestesia se debe al dentista Horace Wells, que vio como un actor bajo los efectos de estos gases se había herido pero no manifestaba dolor. En 1844, Wells comenzó a utilizarlo en su consulta por sus efectos anestésicos. 

Plastilina

El ingeniero James Wright, en 1943, durante la Segunda Guerra Mundial, buscaba un pegamento para reparar suelas de botas, llantas y materiales parecidos. Durante una prueba, añadió ácido bórico al aceite de silicona que estaba utilizando. El resultado no era para nada el que esperaba, pero eso sí, descubrió un material que como juego, ha hecho desde entonces las delicias de niños y no tan niños.

Post it

Esos papelitos con un pegamento ligero que tanto han ayudado a los estudiantes de todo el mundo, son obra de Spencer Silver que en los 70, hacía pruebas para mejorar un pegamento ultra resistente. El experimento no salió como esperaba, pero un colega, Arthur Fry lo utilizó como marcapáginas de libros, y en 1981 se empezó a comercializar el invento.

Velcro

Algo tan cotidiano y útil como el Velcro está inspirado en la Naturaleza. George de Mestral, su creador, era aficionado a pasear por el campo con su perro. En 1941, en uno de esos paseos observó cómo las semillas de la bardana, se quedaba pegada a su ropa y al pelo de su mascota. Un examen más detallado le llevó a descubrir la forma de las particulas y el mecanismo por el que se adherían. Solo tuvo que reproducir las dos partes, el gancho y el bucle, que en principio pensó utilizar para la ropa, aunque en la actualidad su uso se ha extendido a muchos otros campos.

La goma de borrar

Tradicionalmente las manchas de lápiz se borraban con miga de pan. Por lo visto a finales del siglo XVIII, Joseph Priestley, utilizó por error resina de hevea confundiéndola con miga de pan y comprobó que quedaba mucho mejor. Sin embargo, quien comercializó el invento fue Edward Naime.

Coca cola

El refresco más popular del mundo es una bebida creada por el farmacéutico John Stith Pemberton. En origen se trataba de un jarabe de hojas de coca, cafeína, semillas de cola, azúcar y extractos vegetales. El jarabe que se comercializaba como medicamento, más tarde se mezcló con agua con gas, convirtiéndose en un popular refresco, que se registró como Coca-Cola en 1887.

Papas fritas

Las patatas fritas que tantas veces acompañan a la Coca-Cola, son una creación de un chef, George Crum. El cocinero preparó las patatas francesas, o french fries más finas y más fritas de como se hacían en la receta original, asegura la leyenda, por culpa de un cliente exigente, que lejos de enfadarse al ver el resultado, salió encantado. Después se popularizó. . 

Los polos de hielo

Un despiste infantil está en el origen de los polos de hielo. En 1905 el pequeño Frank Epperson, hizo una mezcla con agua y soda, que olvidó accidentalmente en el frío de la noche. Al día siguiente, la mezcla con el palito en medio, se había helado. Un descubrimiento que retomó añadiendo sabores y registró años después con el nombre de Popsicle. 

Nutella

Se puede decir que la Nutella es fruto de la escasez del cacao. En 1946, poco después de acabar la Segunda Guerra mundial, Pietro Ferrero creó una pasta que tenía algo de chocolate, caro y difícil de conseguir, azúcar y avellanas a la que llamó Giandujot y tuvo mucho éxito. Años después, al ver el efecto que el calor producía en ella, se transformó en una crema aún más suave y untable, la Supercrema, que fue la antecesora de la Nutella. 

Cereales

A finales del siglo XIX, los hermanos Kellogg, olvidaron durante varios días de forma accidental un tazón con granos de cereal cocidos. Cuando se dieron cuenta estaba cubierta de moho, pero los granos estaban secos y habían tomado más cuerpo. Tras hacer algunas pruebas más consiguieron secar los granos dando lugar a los cereales tal como los conocemos actualmente.

Sacarina

A finales del siglo XIX, los investigadores Remsen y Fahlberg estudiaban la oxidación de algunos elementos químicos, para buscar un uso al alquitrán de hulla. Al llegar a casa después de un experimento, Falhberg se dio cuenta de que los restos que habían quedado en sus manos daban dulzor a los alimentos. Se trataba de la sustancia que había manipulado en el laboratorio, que había quedado impregnada en sus manos, la sacarina.

Champán

Dom Pérignon, además de una marca, es el nombre del monje francés nacido en el siglo XVII, al que se le atribuye el descubrimiento del champán. De forma casual, ya que su pretensión original era encontrar un cierre más adecuado para las botellas de vino. Cerró algunas con cera de abeja, y al abrirlas semanas después, explotaron al haberse creado gas dentro de ellas. 

LSD

En 1938, Albert Hofmann, trabajaba en un laboratorio suizo con el ácido lisérgico, un derivado de la ergotamina, procedente de un hongo del centeno, cuando de manera accidental se expuso a una pequeña cantidad.  Inmediatamente sintió mareos y comenzó a tener alucinaciones, que él describía como de formas fantásticas, con colores intensos. Pocos días después volvió a probar la sustancia que estaba sintetizando, esta vez de forma consciente. En los años 50 se estudió su potencial para tratar enfermedades mentales y en los 60 se convirtió en una popular droga urbana.

Viagra

Los laboratorios Pfizer trabajaban en un medicamento para mejorar la circulación sanguínea para los afectados por angina de pecho. Las pruebas no estaban dando los resultados previstos, relajar los vasos sanguíneos, pero se observó en los voluntarios un efecto secundario, muchas erecciones. Tras esta observación, el laboratorio continuó haciendo pruebas, esta vez centrándose en el nuevo efecto del medicamento comprobando que restauraba la erección en pacientes con dificultades. El Viagra se lanzó en 1988 cuando no había ningún tratamiento para la impotencia.