¿Qué son las Habilidades Sociales?

Por Tamara GJ, el 03/03/2015

¿Qué son las Habilidades Sociales?

Las habilidades sociales suelen considerarse como un conjunto de  comportamientos interpersonales complejos. El término habilidad se utiliza para indicar que la competencia social no es un rasgo de la personalidad,  sino más bien un conjunto de comportamientos aprendidos y adquiridos.

La revisión de la literatura revela, sobre todo, una diversidad en la concepción de estas habilidades. Así, mientras para unos autores la habilidad social es una capacidad para actuar, para otros la habilidad se identifica con la propia conducta. Entre los primeros podríamos citar a Combs y Slaby (1977) quienes llegan a conceptualizarla como la “capacidad para interactuar con los demás en un contexto social dado de un modo determinado que es aceptado y valorado socialmente y, al mismo tiempo, personalmente beneficioso, mutuamente beneficioso, o principalmente beneficioso para los demás”. En la misma línea Blanco Abarca (1983) entenderá que la habilidad social es la “capacidad que el individuo posee de percibir, entender, descifrar y responder a los estímulos sociales en general, especialmente a aquellos que provienen del comportamiento de los demás”.

Ladd y Mize (1983), es un sentido más amplio, consideran que la habilidad social puede entenderse como una “habilidad para organizar los conocimientos y las conductas dentro de una línea de conducta integrada dirigida hacia    objetivos sociales o interpersonales culturalmente aceptables”.

Entre los autores que definen las habilidades en términos de conducta encontramos a Cartledge y Milburn (1980) para quienes las habilidades sociales son “conductas que implican una situación de interacción entre el niño y sus compañeros o los adultos donde la principal intención sea el logro de metas del niño o del adulto a través de interacciones positivas”. En este mismo sentido se expresa Gresham y Elliot (1990), para quienes “las habilidades sociales son conductas aprendidas socialmente aceptables, que le permiten a una persona interactuar de una forma eficaz con los otros y evitar las respuestas socialmente inaceptables”.

Aspectos facilitadores de las Habilidades Sociales:

  • Liderazgo: Popularidad, aglutinador, iniciativa, confianza en sí mismo.
  • Jovialidad: Buen ánimo, positivo, agradable.
  • Sensibilidad Social: Consideración y preocupación por los demás, ponerse en su lugar.
  • Control  y Respeto de las Normas.

Aspectos Inhibidores de las Habilidades Sociales:

  • Agresividad-Terquedad: Resistencia a las normas, indisciplina, conductas negativas, faltas de respeto.
  • Apatía-Retraimiento: Torpeza, apatía, falta de energía e iniciativa.
  • Ansiedad-Timidez: Miedo, vergüenza, nerviosismo.

 

Habilidades Sociales más importantes

La Asertividad es una manifestación adecuada de lo que queremos expresar de forma eficaz (sin provocar mal entendidos), cómoda (sin sentirnos mal por ello),  y al mismo tiempo defendiendo nuestros intereses.

Se basa en la defensa de nuestros derechos (a opinar, preguntar, aclarar, solicitar,…) sin pisar los derechos de los demás, sin mostrarnos ni agresivos, ni pasivos. Aprendiendo a ser asertivo podrás expresarte tranquilamente sin preocuparte de ti mismo o de la relación con los demás.

Es una habilidad que tenemos que practicar y repetirla hasta que la interioricemos y forme parte de nuestra personalidad, de nuestra forma de ser a la hora de relacionarnos con los demás.

El entrenamiento de nuestras conductas asertivas nos ayudará a rebajar la ansiedad social que sentimos cuando interaccionamos con los demás. También nos dotará de recursos para la solución de problemas cotidianos, aumentará nuestra autoestima y autocontrol, y reducirá la agresividad. Todo ello nos permite adaptarnos mejor a nuestro entorno.

La Empatía es el acto por el cual una persona trata de ponerse en el lugar de otra y de entender cómo percibe, piensa y siente.

Esfuerzos por entender los sentimientos, ansiedades, luchas y preocupaciones;. La escucha significa sumergirse en el mundo de otro ser humano, permitiendo que resuenen dentro los mensajes hablados y, aún más importante, los no hablados; y siendo consciente de los sentimientos, imágenes, fantasías y asociaciones propias. Es un proceso intuitivo que se guía

El Control de Impulsos podemos llevarlo a cabo regulando nuestra activación. La respuesta de alarma se da de forma automática en el organismo ante cualquier cambio externo o interno.

Así el cuerpo se prepara para esta demanda: se percibe el cambio, se interpreta, se decide la respuesta a llevar a cabo y se aplica.

Este proceso implica ciertos cambios a nivel fisiológico que son beneficios

La Motivación es aquello que nos impulsa hacía una determinada dirección, que dirige nuestras decisiones y acciones.

Existen diferentes tipos de motivación:

La motivación intrínseca es aquella cuyo interés se centra en la elaboración y realización de la propia tarea y no en la obtención de refuerzos externos, cuando la acción del estudiante se orienta hacia el aprendizaje y adquisición de conocimientos. Su interés está marcado por la satisfacción personal que les produce el sentirse competentes y capaces de resolver las tareas escolares buscando nuevas soluciones. La motivación intrínseca puede crecer pero también disminuir.

La motivación extrínseca es aquella dirigida a la obtención de recompensas materiales u de otra índole, pero siempre externas al propio individuo. Esta motivación guía la actividad del estudiante hacia la superación de unas calificaciones, búsqueda del elogio y reconocimiento de los demás o la evitación del fracaso, por ello necesitan dar solución al problema que les permita obtener dichas recompensas, utilizando incluso la repetición y memorización de la información, aunque no se comprenda. Los errores se perciben como fracasos y obstáculos para conseguir refuerzos externos. Al profesor le ven como el juez que otorga recompensas o castigos y la evaluación como un sistema de control para detectar las deficiencias de los alumnos. Así mismo, atribuyen sus éxitos y factores externos no controlables como la suerte.

La motivación de logro aporta elementos muy interesantes dentro del contexto escolar. Fue estudiada por Atkinson y Birch en los años 70, y se la define como aquella motivación que empuja y dirige a la consecución exitosa de manera competitiva, de una meta.

El individuo está sometido a dos fuerzas contrapuestas: por un lado, la necesidad de éxito o logro y por otro la necesidad de evitar el fracaso o hacer el ridículo. Cada una de ellas está compuesta por tres elementos: la fuerza del motivo, la expectativa o probabilidad de y el valor de. Una destacará sobre las otras y decidirá la orientación o motivación de logro del individuo.

La motivación de logro no tiene relación con el aprovechamiento social o competición en el sentido de que si un individuo está orientado al logro de una meta, no le importará ni impedirá que los demás también estén en la misma disposición y tengan las mismas posibilidades de éxito y no hará nada para que puedan alcanzar su objetivo.

 

Imagen: Tess Watson