Familiares tóxicos

Por Pilar, el 26/10/2015

Familiares tóxicos

Todos nos hemos encontrado alguna vez con personas así. Son aquellas que de alguna manera influyen de manera negativa con su presencia o sus acciones en las vidas de los demás. No nos escuchan, no nos respetan, y normalmente solo les interesamos si pueden entrometerse en nuestras vidas. Cuando se trata de personas a las que podemos evitar porque no participan de forma habitual en nuestra vida, no es un problema grave. Es más, haciendo acopio de paciencia y con algo de entrenamiento, podemos llegar a darles esquinazo cuando nos las encontremos.

PONER LÍMITES A LAS PERSONAS TÓXICAS

Cuando se trata de alguien de la familia es más complicado ya que por cuestiones de probabilidad, tendremos que relacionarnos con esa persona en algunos momentos y no podremos utilizar el recurso de desaparecer. ¿Qué podemos hacer entonces? Tenemos que poner límites. Hay que establecer un espacio de seguridad que no debemos de dejar que nadie traspase. Es el lugar que ponemos de barrera entre nosotros y el mundo, es nuestro colchón de seguridad. Y con cierto tipo de personas cerca tenemos que ser todavía más cuidadosos.

Con las personas tóxicas hay que hacerlo de manera implacable, porque empezarán con un inocente intento de convencernos de que ese conjunto que llevamos no es el adecuado para nuestra edad, y acabarán por organizarnos una vida de la que poco saben, pero que a criterio de ellos planificamos de manera incorrecta. Y si consiguen hacer un agujero en ese espacio de seguridad y colarse en él, acabaremos dando explicaciones de cosas que nos conciernen solo a nosotros.

CÓMO ACTUAR CON ESOS FAMILIARES TÓXICOS

Así es que lo mejor es saber hasta donde estamos dispuestos a permitir que alguien se entrometa en nuestras cosas, y a partir de ahí no pasarle ni una a nadie. Y además, hay que evitar este tipo de intromisiones con seguridad y de forma asertiva, cortando de raíz el comienzo de estos comentarios para dejar claro que nos molestan, de una forma educada, elegante e incluso si es posible con algo de humor, y que no vamos a permitir intrusiones en según que temas. Además es mejor hacerlo desde un principio, a pesar de lo que puede costar, porque evitará pasar más tarde por situaciones en las que tengamos que fingir o contener sentimientos. Mejor dejarlo claro desde el primer momento.

Este tipo de ataques pueden venir de gente cercana y muy querida. Y aunque es posible que todos los comentarios sean hechos en principio sin ninguna mala intención, hay que tener claro que por quién primero hemos de tener consideración, es por nosotros mismos. Si algo o alguien invade nuestro espacio de seguridad y afecta a nuestra integridad moral o psicológica, y como consecuencia a nuestra felicidad, debemos poner remedio.

Así es que tenemos que tener claro dónde están nuestros límites y con la mayor naturalidad, establecer las barreras que sean necesarias para que el contacto con gente tóxica no acabe por minar nuestra autoestima.

Imagen: Phlubdr