Trastorno por Mediocridad Inoperante Activa (MIA)

Por Pilar, el 22/02/2016

Trastorno por Mediocridad Inoperante Activa (MIA)

El Trastorno por Mediocridad Inoperante Activa (MIA) es una patología poco conocida acuñada por el médico y psiquiatra Luis de Rivera. ¿Es un problema ser mediocre, es una patología? Según este autor, cualquier característica humana puede llegar a serlo cuando es insuficiente, excesiva o simplemente inadecuada. Y las relacionadas con la excelencia pueden serlo por defecto, mediocridad, por exceso, narcisismo o stajanovismo, y por distorsión, pretenciosidad e impostura.

El ser humano tiende a la superación y el progreso en sus habilidades, es algo que desea para su vida y que  habitualmente se aprecia y admira en los demás. La mediocridad aparece cuando se es incapaz de apreciar, aspirar y admirar la excelencia. Y aquí se pueden establecer varios grados. En el primero, la persona mediocre no entiende lo que es, ni le importa esta excelencia, sencillamente es feliz satisfaciendo sus necesidades básicas. No tiene mayores afanes, así que see puede decir que es inofensivo, simple. En el siguiente nivel encontraríamos a alguien con aspiraciones de excelencia, pero que no sabe cómo desarrollarla, así es que se dedica a imitar, copiar a quienes la tienen, en definitiva a fingir lo que no es. No es alguien peligroso en principio, se dedica basicamente a montar una estrategia que haga creer a los demás que su función es importante, a actuar, aunque para ello tenga que agobiar a las personas que tiene cerca con tareas absurdas, inncesarias para el desempeño del trabajo.

Y en tercer lugar, y aquí viene el ser dañino de verdad, el que padece el sindrome MIA, nos encontramos al mediocre activo, a una persona que es incapaz de crear nada que valga la pena, pero que no contento con eso, pondrá todo su interés en destruir a los que demuestren algún rasgo de excelencia. Son fáciles de reconocer, y aunque parezca mentira, pueden llegar a ocupar puestos de responsabilidad en sus empresas. No en una estructura sana, pero si en organizaciones enfermas, aquellas inmovilistas y tradicionales que existen porque este tipo de personas las dirigen. Y además padecer este síndrome es uno de los elementos fundamentales del acoso laboral, ya que se va a menospreciar a quién sobresalga por sus habilidades, al que haga resaltar aún más la mediocridad propia. Según Laurence Peter, que elaboró una ley que lleva su nombre, en una organización, todo el mundo tiende a ascender hasta llegar al nivel de incompetencia, que una vez alcanzado impide ascender más. Esta sería la explicación de por qué hay tanto mando incompetente.

En opinión de Rivera, paradójicamente, estas personas son necesarias y cumplen una importante función social ya que mantienen la estabilidad, al dificultar el cambio. Sería imposible vivir en un mundo lleno de líderes excelentes, siempre con iniciativas y creando constantemente. Y, si por el contrario, hubiera demasiados mediocres pasaría lo mismo pero en distinto sentido, el mundo quedaría estancado para siempre. Así es que en la lucha entre mediocridad y excelencia está el equilibrio justo para la sociedad.