No sirve de nada

Por Marcela, el 10/03/2016

No sirve de nada

La OIT (Organización Internacional del Trabajo), publicó una investigación el 8 marzo de este año: Las Mujeres en el Trabajo, Tendencias 2016. El estudio reveló que las mujeres ganan el 77% de lo que ganan los hombres, la brecha salarial entre hombres y mujeres se estima en el 23% y si las tendencias actuales prevalecen, se necesitarán 70 años para lograr la igualdad.

Pero, no es solo en el ámbito laboral, la discriminación de género existe y se prolonga hasta cualquier esfera social y familiar. No se necesita ser una feminista para entenderlo y reconocer que todas las mujeres, en algún momento hemos sido discriminadas. Aunque muchos se pronuncian ante la lucha por la igualdad, pocos comprenden lo que se siente.

Hace dos días fue “El Día Internacional de la Mujer” y sobraron los regalos, las frases y los poemas que nos idealizan como un ser superior e indispensable para el mundo. Claro, el tema de la reproducción. Pero ¿de qué sirve si la desigualdad y la discriminación están intactas en nuestra sociedad? ¿De qué sirve si lo único que queremos es respeto y les ha costado décadas tratar de respetarnos?

No sirve de nada. No sirve de nada porque cada que una mujer sale a la calle en minifalda, los hombres la miran como si fuera comida. Y justifican su morbo pregonando que la culpa es de ella por vestirse “así”. No sirve de nada porque hay hombres que te acosan con la mirada y tienes miedo de que te violen. No sirve de nada porque los “piropos” en la calle suelen dar asco y miedo, y no son ningún acto de galantería. No sirve de nada porque si viajas “sola” es muy peligroso, y si lo haces con tus amigas también, porque “siguen estando solas”. No sirve de nada porque un ama de casa que quiere estudiar, tiene miedo de que su pareja se enoje o le diga que no va a ser capaz. No sirve de nada porque si no le sigues el juego a tu jefe, entonces pierdes el empleo. No sirve de nada porque todavía escucho a padres y madres, diciéndoles a sus hijas “eso no es de niñas”. No sirve de nada porque si una mujer te pide que tengan sexo, entonces es la chica fácil. No sirve de nada porque una mujer que tiene hijos y trabaja no puede dedicarse a ambas cosas, porque su labor es criar a sus niños. No sirve de nada porque si un hombre llora o es sensible, entonces es un afeminado ¿tan malo es ser una mujer?

Sí, así nos sentimos cuando se te olvida que podrían ser tus hijas, tu madre o tus hermanas. Y no, no necesitamos tolerancia, necesitamos RESPETO.

 

 

Imagen: Mihaela Noroc