Einstein y Freud: la mejor reflexión sobre el carácter belicoso del ser humano

Por Diego, el 23/03/2016

Einstein y Freud: la mejor reflexión sobre el carácter belicoso del ser humano

¿Por qué la guerra? Ésta es la cuestión que se pregunta Albert Einstein en pleno ascenso de Adolf Hitler al poder de Alemania y que, ahora, da título a este escueto, pero profundo, libro que recoge un intercambio de opiniones entre dos de las mentes más grandes de la historia de la humanidad, la del propio Einstein, y la del psicoanalista Sigmund Freud.

El debate (por decirlo de alguna forma, ya que ambos están de acuerdo) sobrepasa los límites del tema a tratar, los porqués de la guerra, introduciéndose de lleno en la mismísima esencia del hombre. ¿Por qué la guerra?, sencillamente es una joya filosófica que nos abre la mente sobre el comportamiento de la sociedad actual en relación a la estratificación social y al rol de cada uno de sus individuos, desde las instituciones políticas más altas, hasta el obrero de clase más baja.

Todo empieza por la curiosidad de Albert Einstein en conocer la opinión de alguien que reflexionase más allá de los obstáculos psicológicos de los políticos que les impide ver los verdaderos problemas de la sociedad. Para ello, se puso en contacto con Sigmund Freud, el psicólogo más famoso del momento y, como ya he comentado antes, una de las mayores mentes de la historia, para intentar contestar a la pregunta de si hay alguna solución que nos evite los estragos de la guerra. Es entonces cuando Freud pasa a ser el total protagonista del texto, quien realiza un profundo e irremediable análisis sobre la situación planteada previamente por Einstein.

Lo primero, y punto inicial de la reflexión de ambos genios es que, para impedir todo conflicto bélico, el hombre debería crear un cuerpo central con el poder suficiente como para establecer, cumplir y respetar una serie de órdenes. Una especie de, como la llaman ellos, Liga de las Naciones. En teoría todo bien, sin embargo, la naturaleza del ser humano impediría hipotético organismo básicamente por una simple razón: se trataría de una organización humana, con todas las limitaciones psicológicas que ello conlleva.

Freud, a raíz de aquí, hace un análisis entre derecho y poder durante la historia del ser humano llegando a la conclusión de que, las diferentes clases sociales conforme se ha estructurado y ha evolucionado la civilización, impedirían la formación de un organismo central por la simple razón de que, quien crea las leyes, es decir, quien está en el cargo, las crea, por instinto, para favorecerse a sí mismo. A lo que Einstein añade, ¿y si quien está al cargo lo que le interesa realmente es la guerra para su beneficio personal? De ahí al intento de gobernar el pensamiento de las masas para crear la histeria colectiva y despertar el instinto animal que llevamos dentro y que nos ha llevado (y nos llevará) a tantas guerras.

Por último, sobre el carácter innato de violencia y guerra en el ser humano, Freud comenta que los seres humanos nos movemos por dos instintos: afectivos y destructivos, por lo que si la guerra es motivada por nuestros instintos destructivos; habrá que potenciar los afectivos. Y, ¿cuáles son los instintos afectivos? Tanto los que nos aferran al amor y al sexo; como los que nos relacionan con otros seres humanos por identidades comunes, las naciones. Esto nos lleva al punto de que la única solución para paliar la guerra sería la creación de un organismo que organice a una sociedad de identidades comunes, es decir, algo imposible.

Para conocer más a fondo los pensamientos de Einstein y Freud, os recomiendo que leáis ¿Por qué la guerra? para ver como las palabras de estos dos genios son tan atemporales que, incluso predijeron todo tipo de altercados y acontecimientos como la Segunda Guerra Mundial, los ataques nucleares, la creación de las Naciones Unidas, la diferencia entre poderosos y el pueblo llano; la corrupción y la autoridad política; y especialmente, la imposibilidad de terminar de una vez por todas con la guerra.

Imagen: jugbo