Una mentira repetida mil veces acaba siendo una verdad.

Por Pilar, el 26/07/2016

Una mentira repetida mil veces acaba siendo una verdad.

Se atribuye a Joseph Goebbels la famosa frase que afirma que una mentira repetida mil veces puede convertirse en verdad. Basándose en una estrategia adecuada, sin dejar nada al azar. Haciendo propaganda de unas ideas concretas, no demasiadas, que siempre han de converger en el mismo punto, en las que no puede haber ni fisuras ni dudas. Mensajes sencillos, sin grandes elaboraciones para que lleguen a todo el mundo. Si una idea, aunque sea mentira, se repite de manera habitual acaba por convertirse en algo que todos consideran que es verdad. ¿Por qué? Porque el plan consiste en manipular para que no haya lugar para las dudas, que todo el entorno piense exactamente lo mismo, y crear una falsa impresión de unanimidad.

Y esta propaganda programada y dirigida convenientemente, en la que se basó el régimen nazi a través de su ministro de Propaganda Goebbels, sirvió para tener constantemente el apoyo del pueblo alemán, además de la certeza de que conseguir ss propósitos era posible, incluso en los últimos tiempos cuando cualquier mente lúcida ya debía entender que no era así. 

Y esto que se utilizó en un momento de la historia, para un fin muy concreto, sigue vigente en la actualidad y da una idea de lo fácil que es manipular y seducir si se hace con un plan conveniente, si desde los lugares y personas escogidos cuidadosamente y con los medios necesarios, se repiten como mantras ciertas ideas, las que interesen y hacer que calen haciendo creer que son ciertas. Para ello hay que utilizar un elemento unificador, un mito, un odio, y derivar hacia ese enemigo toda la responsabilidad y toda la atención cuando surja algún tipo de disidencia o descrédito. Si es necesario inventar cosas para desviar la atención hacia otra cosa se hace.

Como se ve un elaborado sistema basado en la manipulación y que utiliza las herramientas necesarias para conseguir el fin deseado, y lo bastante dinámico como para reinventarse y reinterpretarse para superar los problemas que vayan apareciendo y siempre quedar por encima del bien y del mal. Y por otra parte se da una apariencia de falsa libertad, que se distorsiona desde el momento en que se presenta solo la parte de la realidad que les interesa, y que aparentemente no restringe la capacidad individual de pensar, porque no parece que se utilicen medios coercitivos para producir ese pensamiento. Se diría que sale de forma natural de la gente. 

Para ello es imprescindible adueñarse de los medios de comunicación e intervenir en las actividades sociales necesarias. De esta manera se pueden construir los argumentos necesarios para dar aires de verosimilitud a sus programas, y además se puede silenciar, ningunear al adversario, ya que si no se le ve es como si no existiera. Utilizar el simbolismo, para que la propaganda/comunicación preparen el camino para las acciones prácticas. 

Seguro que alguna de estas cosas te suena, en gobiernos populistas, en dictaduras, sobre todo, pero también en los conceptos que manejamos como sociedad, en la publicidad, en el consumo, somos altamente maleables si se utilizan los medios adecuados. Es más sencillo de lo que parece dirigir nuestros pensamientos hacia intereses ajenos que ni sabemos reconocer, y además defenderlos con uñas y dientes si se diera el caso, sin ver el muro contra el que nos vamos a estrellar.

En la época de Goebbels, sería relativamente sencillo controlar a los medios de comunicación, no eran ni tan numerosos ni poderosos como lo son ahora. Hoy en día la globalización de la información hace por una parte que un gran medio pueda ser el origen de una estrategia de manipulación, y de silenciar a los no afines, pero a la vez, la libertad e inmediatez con la que circula la información, a veces de tan primera mano como la ofrecida por testigos de un suceso, hacen que no tengamos excusa para no dudar de aquello que se nos muestra. 

¿Y qué hacer entonces para saber si una mentira se ha convertido en una verdad? Contrastar, tener curiosidad por saber más datos, recuerda que una estrategia manipuladora solo te ofrecerá las noticias que deseen que conozcas, aquellas con las que te puedan manejar, solo las que puedan controlar. Y sobre todo no tener miedo a pensar diferente, no conformarte para validar algo con aquello de que todo el mundo lo dice, porque la razón no está en ser como la mayoría, eso es normalidad, habitualidad, pero no garantiza vivir en la verdad. Contrasta, investiga y discrepa, sin miedo a conocer la realidad: solo los que la manipulan lo tienen, porque no la pueden maquillar.