El síndrome de Cotard

Por Marcela, el 15/09/2016

El síndrome de Cotard

El síndrome de Cotard, también llamado delirio de negación o delirio nihilista, es un trastorno mental relacionado con la hipocondría, que hace que quien lo padece cuestione su existencia. Están convencidos de que han muerto.

"Estos son pacientes con un nivel muy alto de sufrimiento, esto se debe a que han perdido el aparato racional y lógico que tenemos todos". Afirma Jesús Ramírez, especialista del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía de México, quien se ha dedicado desde hace más de una década, a investigar todo sobre el síndrome de Cotard.

Este síndrome lleva a las personas a negar las cosas más obvias, pero su característica más conocida es la creencia de estar muerto.

En una conferencia en París en 1880, Jules Cotard, neurólogo francés, descubrió este síndrome al que denominó  le délire de négation, "delirio de negación", en español. Cotard describió el caso de una paciente que negaba la existencia de Dios y el diablo, así como de diversas partes de su cuerpo y de la necesidad de nutrirse, convencida de que ya no podía morir de una forma natural.

Este síndrome lleva a las personas a negar las cosas más obvias, pero su característica más conocida es la creencia de estar muerto. Los pacientes llegan a creer que sus órganos han dejado de funcionar, que no tienen sangre, que su corazón no late e incluso que se están pudriendo. Se perciben como “muertos vivientes” o zombies. Otras veces están convencidos de que son inmortales.

Entre los síntomas más comunes se encuentran: estados de depresión severa, la automutilación, los pensamientos suicidas, la analgesia o ausencia de dolor. Este síndrome no está reconocido por la Organización Mundial de la Salud ni por el manual de diagnóstico y estadístico de la Asociación Psiquiátrica de Estados Unidos, lo que demuestra la poca evidencia que tiene la ciencia para desarrollar tratamientos que mejoren la calidad de vida de los individuos que lo padecen.

“La persona, como tiene esta negación de su propia vida, o de sus propios órganos corporales, puede llegar a cometer actos dramáticos. Hemos visto pacientes que se han mutilado". Añade Ramírez.