La disciplina siempre vence a la inteligencia

Por Jose, el 29/11/2016

Yokoi Kenji es un conferenciante de origen japonés, afincado en Colombia, con una oratoria muy peculiar, en la que comenta anécdotas de la forma de ser japonesa, comparándola con la de los latinos. Consigue despertar la curiosidad de sus audiencias, mantener la atención y que hace surja la sonrisa a menudo. Y todo esto para hablar de temas como la disciplina, que es una constante en sus charlas.

Si hay algo que la mayor parte de las españoles odia es la disciplina. En esto somos tan o más latinos que nuestros amigos del otro lado del océano. Somos tan indisciplinados que cuando nos topamos con alguien que lo es, inmediatamente nos llama la atención. Despierta una curiosidad positiva en aquellos que tienen la inteligencia suficiente para comprender la importancia del trabajo y la constancia.

Si yo fuera argentino no reclamaría a los españoles haber acabado con la forma de vida de los aborígenes, les exigiría daños y perjuicios por la herencia genética. Y si a esa le sumamos la italiana, tenemos un cóctel con todos los ingredientes para el fracaso. Espero que se aprecie la ironía.

Una persona puede ser extraordinariamente inteligente y sin embargo ser un desastre: indisciplinado, ineficiente, poco trabajador... Y algo que tarde o temprano descubrimos, espero que la mayoría, es que los que trabajan casi siempre ganan.

En un país como España enfrentado a retos magníficos, por el momento temporal que nos ha tocado vivir, pero también por las peculiaridades de nuestra propia situación y la herencia recibida, esta reflexión tiene mucho sentido. Y no te lo tomes como si esto fuera una charla sobre desarrollo personal o que vaya de vendedor de humo de colorines. No quiero venderte nada, plantéatelo simplemente como una de las causas de la situación en la que encuentras ahora mismo.

La autoexigencia es clave para el desarrollo del individuo y eso es algo que debe aprenderse desde niño.

Estudiar, hacer deberes, memorizar, parece que tienen poco sentido hoy en día, porque tenemos una memoria que va con nosotros a cualquier lado, pero es necesario. Es cuestión de entrenamiento.

Si los más mayores entramos en la categoría de flojos, habiendo tenido tutores mucho más exigentes ¿qué pasará con nuestros hijos? No hay exigencia en la escuela, poca en el instituto y en la universidad, y la mili quedó atrás. ¿Para qué les estamos preparando?

La sociedad está lanzando constantemente el mensaje de que el estado proveerá y mientras empujamos a nuestros chavales a un mercado laboral, un mundo económico donde el nivel de exigencia es muchísimo mayor que en el pasado. La competencia es brutal y previsiblemente seguirá creciendo. Qué enorme contrasentido, que terrible irresponsabilidad, ¿no crees?

Así que estoy de acuerdo con Kenji, creo que los latinos tenemos la obligación de ser más disciplinados y es algo que no debemos dejar en manos de políticos a los que les va bien tratarnos como niños. Así que empieza por donde él dice: la organización, la limpieza y la puntualidad.

Organización para que todo esté donde debe estar. Limpieza para eliminar todo aquello que ya no es necesario en tu vida, para avanzar. Y puntualidad por una cuestión de respeto por el otro, por supuesto, pero sobre todo por uno mismo: es el primer paso para hacer lo que debes hacer cuando tienes que hacerlo.