¡Que la suerte te acompañe!

Por Pilar, el 17/01/2018

¡Que la suerte te acompañe!

Michael Lewis ha escrito de cómo la suerte también influye en el trabajo. Considera que es necesario reconocer el papel que juega en muchas carreras profesionales sin banalizar su importancia. Hay personas que creen que mencionar el factor suerte en el trabajo les quita el valor que han tenido su esfuerzo y talento para conseguir sus metas. Para nada: la suerte en muchas ocasiones es un factor importante, que aparece en el momento justo cuando estamos en el lugar adecuado para terminar de impulsarnos. Se materializa cuando somos capaces de aprovechar las oportunidades que se nos presentan, puede que a otros no, o no sepan que hacer con ellas. 

Aún así muchas personas, seguramente por querer evitar que se piense que su éxito ha sido fácil, darán al factor suerte menos importancia de la que ha tenido. Es como si hacíendolo se admitiera que todo ha sido cuestión de puro azar. Y muchas de esas circunstancias que llamamos suerte, tienen que ver con el lugar del mundo en el que hemos nacido, la familia que nos ha tocado en suerte, la educación recibida, nuestros amigos y compañeros de trabajo. A igual talento no tendrán el mismo desarollo laboral personas que viven en países diferentes, factor que es incontrolable, o que han desarrollado su profesión en épocas distintas. Así es que la suerte sí influye, tanto la buena como la mala.

Eso sí, no hay que olvidar que la buena suerte echa una mano, pero nada se consigue si no se trabaja duro y se tiene una gran dosis de talento. Al igual que la inspiración tiene que encontrarnos trabajando, la suerte también se presenta cuando se dan unas condiciones favorables. En muy pocas ocasiones aparece sin más.

Si una persona se esfuerza en el trabajo, es constante y además tiene la suerte de tropezar con el director de una gran compañía en un ascensor, impresionarle y conseguir una entrevista para pedirle un empleo, las cosas posiblemente le irán muy bien. Mucho mejor que a alguien que no se lo encuentre. Pero, para que el director se impresione y dé una oportunidad a esa persona también tiene que ver alguna cualidad que le llame la atención.

Así es que en vez de esperar que la suerte nos venga a buscar, intentemos nosotros salir a su encuentro. Con trabajo incansable, formación adecuada y sin perder el ánimo, porque puede que en algún momento esa suerte que envidiamos se presente en forma de empujón definitivo y nos lleve al lugar que por nuestro esfuerzo nos merecemos.