¿La primera impresión es la que vale?

Por Pilar, el 21/02/2018

¿La primera impresión es la que vale?

¿Crees que la primera impresión es la que cuenta? ¿Que los demás pueden saber cómo somos solo con darnos un vistazo, sin conocernos? Obviamente todo el mundo puede tener un mal día y no siempre vamos a conocer a las personas en el momento más óptimo, pero lo que es seguro es que hay cosas que nos llaman inconscientemente la atención. La primera vez que vemos a alguien, nuestro cerebro nos ofrece una impresión de esa persona. La psicóloga Leslie Zebrowitz, realizó un estudio sobre el tema y concluyó que hay cuatro patrones:

Personas con cara de bebé. Se trata de personas con la cara redonda, ojos grandes y frentes despejadas. Instintivamente nos impulsan a tratarlas de forma más amable, ya que al mirar a un niño se activa una parte del cerebro vinculada a las emociones.

Personas con cara familiar. Conocer a alguien cuya cara nos recuerda a un conocido, a un familiar nos hace sentirnos más cómodos, tal como nos pasaría con la persona a la que se parece. 

Rasgos faciales. Hay una serie de características, de atributos en los rostros de los desconocidos que nos llevan a inferir el caracter de esa persona. Si, por ejemplo, alguien parece sano nos resultará más atractivo y seguramente pensaremos que por eso será inteligente y agradable. Su aspecto saludable nos inducirá a pensar en la bondad de su carácter.

Expresión emocional. Asociamos ciertas expresiones a estados de ánimo. Si el desconocido tiene, por ejemplo, marcas de arrujas en el entrecejo, seguramente deduciremos que está enfadado, lo cual puede ser verdad o no. 

Todo esto ofrecerá una primera impresión en nuestro cerebro, que se corresponderá o no con la realidad. Algo que sabremos si tenemos la posibilidad de hablar con ese desconocido y conocerlo.