La belleza debería ser voluntaria

Por Pilar, el 28/02/2018

La belleza debería ser voluntaria

Abres una revista de moda y te encuentras a una mujer casi en los huesos, de la que resaltan ostensiblemente dos pechos que han pasado por el cirujano. El comentario de la revista habla de lo en forma que se la ve, y el buen cuerpo que tiene para haber sido madre. Después das un vistazo a Instagram y te encuentras con una jovencita, que posiblemente además de dedicarle muchas horas al cuidado y cultivo de su trasero, tiene una estupenda genética y da consejos de cómo llegar a tener, o parecerte aunque sea brevemente, a ella.

Más tarde encuentras en algún medio la publicidad de una exposición en la que la artista enfunda a varios tipos de mujer en un único vestido de talla 38. La denostada talla 38. Algunas caben bien, otras están a punto de reventar las costuras del vestido. Conclusión: nadie parece a gusto, ni con las publicaciones ni con los comentarios.

Si están muy delgadas, tal vez por pura genética, resulta que eso de no tener carne no está bien. Si la misma genética te dota de un cuerpo que respirando ya hace músculo, resulta que esa obsesión por cuidarse y el deporte, cuidado que no es tan buena. Y si resulta que tienes más carne de las que el canón estético de turno cree que es conveniente que rodee tus huesos, y aquí también influye la genética, todo son consejos de cuidado, salud e incluso recomendaciones de vestir de tal o cual manera para llevarlo mejor. 

Y es que si ya es un sinvivir aquello de quererse tal y como es una misma, básicamente porque es lo que hay, que no somos de plastilina, bregar con las opiniones de los de alrededor ya es hacer malabarismos con la propia autoestima. ¿Qué tal si cada uno vive y deja vivir? ¿Y si dejamos de preocuparnos por la imagen que damos a los demás? La belleza debería ser voluntaria. Nadie tiene obligación de obsesionarse por ella, además de que no hay acuerdo en la forma y medidas que debe tener, y porque no apreciar la cantidad de bellezas que hay es dejar fuera a medio mundo.

Que cada cual elija o cultive su propio cuerpo como decida, sin que importe lo que piensen los demás, que total siempre va a haber alguien que se ponga en el papel de juez de apariencias sobre lo que está bien o mal. Conmigo que no cuenten. Ya aviso que si no como puedo ser peligrosa.