Si quieres, puedes

Por JoseV, el 04/07/2018

Si quieres, puedes

Los hábitos son como un tren enorme, como ese gigantesco trasatlántico, inmóvil en el puerto. No es posible que semejante monstruo se mueva… Pero lo hace o puede hacerlo.

Al principio no pasa nada, parece que no se mueve, solo hay un rumor, el quejido de los materiales, de repente aparece algún signo casi imperceptible ¿se mueve? Luego, lentamente va incrementando la velocidad…

A los hábitos les toma algún tiempo mostrarte que se han hecho un lugar. Como al barco, parece que no arrancan y luego milímetro a milímetro se despegan del muelle. Y si te fijas solo en eso, se diría que no hay lugar para la esperanza. Parece que seguirán siempre como a cámara lenta, sin progresos visibles.

Pero en algún momento vemos cómo aumenta la velocidad, poco a poco aceleran hasta que toman la salida del puerto y se pierden en el horizonte. Y hablo de los hábitos. Mientras tú haces, la mayoría mira...