12 objetos que llevan el nombre de su descubridor

Por Pilar, el 16/07/2019

12 objetos que llevan el nombre de su descubridor

Los nombres de los objetos siempre tienen un origen, un signifcado. Se denominan como la persona que inspiró al descubridor, su ídolo, su profesor de ciencias, un nombre en griego o latín, o por alguna característica peculiar, sobresaliente que tenga.

Hay otros que toman el nombre de la persona que los inventó, descubrió o popularizó. A este fenómeno se le llama eponimía, es la creación de una palabra a partir de otra, que en este caso es un nombre propio. Veamos algunos de los más conocidos.

La popular y deliciosa ensalada César debe su nombre al hotel que regentaban los hermanos, Cesare y Alessandro Cardini en la frontera entre Estados Unidos y México, el Caesar’s. Algunas versiones apuntan a que la ensalada ya era una receta familiar. Otras que fue un apaño sobre la marcha con la poca comida que había en la despensa, un concurrido 4 de julio. Otra variante es que se trataba de un plato que Alessandro preparó a sus amigos aviadores, también con pocos medios. Por ello su primer nombre fue ensalada del aviador. Después se cambió por la del nombre del local, César. Se patentó en 1948. Nunca solucionar un imprevisto ha reportado tantos beneficios.

El sandwich, tan práctico para comer en el autobús o mientras vas por la calle, se popularizó, no parece que lo inventara él, gracias a John Montagu IV conde de Sandwich. El conde vivió en el siglo XVIII en Inglaterra y era muy aficionado a jugar a las cartas, y adoptó este modo de comer cualquier cosa entre dos trozos de pan, para no ensuciarse las manos, ni tener que abandonar la mesa de juego. 

La guillotina, se llama así por su impulsor, el cirujano francés Joseph Ignace Guillotin. Su intención era mejorar los artilugios ya existentes para ajusticiar y evitar sufrimientos innecesarios a los condenados. Ayudado de un cirujano y un verdugo ayudó a perfeccionar el sistema construyendo un artilugio mejorado con respecto a los existentes. La Asamblea Nacional utilizó este método con la idea de que la pena de muerte se aplicara por igual, sin distinción de clase social. 

Otro invento del siglo XVIII, el quinquet, toma el nombre de Antoine Quinquet, un farmaceútico francés al que le preocupaba la iluminación en las casas. Tampoco fue su creador. Consiguió mejorar la lámpara cradad por Aimé Argand, añadiéndole un tubo de vidrio, y se encargó de popularizarla. 

El jacuzzi, ese pequeño placer al alcance de casi todos, fue inventado por Cándido Jacuzzi en 1956, con fines menos placenteros. El italiano tenía un hijo con artitris reumatoide al que los médicos recomendaron sesiones de hidroterapia. Así que adaptó el diseño de una de las bombas hidraúlicas de su empresa para añadirla a la bañera de casa. En 1968, se comercializó tal como lo conocemos, con las boquillas integradas en la bañera.

El pantalón, una pieza de vestir unisex, debe su nombre a Pantaleone, un personaje de la Commedia dell´Arte que popularizó su vestimenta entre los venecianos y después gracias a las giras teatrales, se extendió  por toda Europa.

El Máuser fue inventado por los hermanos Wilhem y Paul Maúser. Se trata de un fusil de repetición al que incorporaron un sistema de cerrojo muy mejorado con respecto a los que ya existían. El diseño en cuanto a fiabilidad, percusión, alimentación y almacenamiento es tan bueno, que no se ha conseguido perfeccionar. 

El saxofón, instrumento sin el cual no se entendería el jazz, el blues o la Big Band,  fue inventado por el fabricante de instrumentos Adolphe Sax en 1840. Sax tocaba el clarinete y por lo visto pretendía mejorar su fuerza y cualidades acústicas. Una vez realizadas todas las modificaciones, la creación poco tenía que ver con el original: había inventado un nuevo instrumento, el saxofón o saxófono.

Nuestro ilustre escritor Francisco de Quevedo y Villegas, utilizaba unas lentes con una montura muy sencilla, que se sujetaban solamente a la nariz, al no tener patillas. Se las bautizó como quevedos en honor a tan importante usuario. No es fácil encontrarlas en las ópticas, avisamos.

El pasquin tiene su origen en el siglo XVI, en Roma, ciudad en la que existía la costumbre de colgar escritos satíricos en la estatua de Pasquino. Aunque hay varias versiones, por lo visto el nombre de la estatua,  sería el de un maestro de gramática del barrio. Los estudiantes tomaron la costumbre de dejar en ella, escritos dedicados a cardenales y pontífices durante las fiestas de San Marcos. Con el tiempo se extendieron a todo el año y eran de caracter menos amable y anónimos. Por eso llamamos pasquín o panfleto a cualquier escrito que tenga significado peyorativo.

Para terminar dos enfermedades. Alois Alzheimer, da nombre al transtorno neurodegenerativo que diagnostico en 1901 a una paciente, que sin causa aparente, empezó a tener un comportamiento extraño, a estar confusa y manía persecutoria. Analizó su comportamiento y así detectó el patrón de esta enfermedad que comienza con la pérdida de memoria y confusión mental y que en la actualidad todavía no ha encontrado cura.

Por su parte el doctor James Parkinson describió en 1871, la enfermedad neurogenerativa que lleva su nombre, caracterizada por la rigidez muscular y temblores, y que también produce alteraciones en la función cognitiva.