No rompas la cadena. Cómo implantar un hábito

Por Pilar, el 08/05/2020

No rompas la cadena. Cómo implantar un hábito

No romper la cadena

Hay aspectos de nuestra vida que se pueden mejorar fácilmente.

El problema es que no resolvemos, ni lo fácil, ni lo difícil.

Hay personas que viven muy a gusto entre problemas.

Y como no podemos con lo complicado, metemos lo que no lo es en el mismo cajón y ni una cosa ni otra.

Te voy a proponer una técnica para resolver un mal hábito o crear uno bueno.

Se llama no romper la cadena y se atribuye a Jerry Seinfield.

Lo difícil es implantar un hábito. Una vez hecho todo es más sencillo. ¿Qué hace falta para hacerlo? Una técnica adecuada que te ayude a hacerlo. Porque puede ser que te lo impida la falta de motivación, que no tengas disciplina y voluntad o que te bloquees. 

El escritor, actor y director estadounidense Jerry Seinfeld tiene un método para conseguir hacerlo. Se llama No romper la cadena. Hay que elegir un objetivo que quieras alcanzar a largo plazo, al que debes poner una fecha de finalización. El segundo paso es conseguir un calendario de papel y un rotulador rojo. El día que comienzas con tu propósito lo marcas con una X y lo vas llenando hasta llegar al último día de plazo. 

¿No es la primera vez que lo intentas? Seguro que no. Aunque parezca una tontería, la efectividad de hacerlo de esta manera es la X que hay que poner cada día, cuando haces la tarea, porque no puede pasar ni uno sin hacerlo. Esto permite ser productivo e implantar un hábito de forma activa, creando una rutina. La sensación de haberlo conseguido es por sí misma una recompensa, y estimula para seguir más y más. 

Dependiendo del hábito que quieras implantar en tu vida, el plazo tendrá que ser más o menos largo. Lo que consigues de esta manera es esforzarte, no acostarte sin hacer eso que te has propuesto, sin pereza. Escribir, deporte, un idioma, lo que sea, acaba siendo algo que se implanta de forma natural. Y como para cumplir con tus planes, tienes que marcarte un calendario, un horario, te acostumbras a priorizar, lo que también te ayudará a organizarte, a ser más productivo. A no procrastinar ni cibercrastinar. 

Sencillo, asequible y adictivo. ¿A qué esperas?

Imagen: Miltiadis on Unsplash