Convivir con una persona depresiva

Por Pilar, el 21/10/2021

Convivir con una persona depresiva

La depresión es de ese tipo de enfermedades que son terribles tanto para quienes la padecen como para las personas que están cerca. Lo más habitual es que al principio, la situación se lleve con mucha energía y optimismo, pero se trata de una enfermedad que suele ser larga y de difícil curación y pronto comienza a aparecer el cansancio y el desgaste en aquellos que están cerca. Comprensible, porque desde fuera se puede entender que el enfermo no está haciendo el esfuerzo suficiente para salir adelante. Esto puede provocar un clima de crispación que en nada ayuda y hace que el ambiente sea más opresivo.

Obviamente, el mayor esfuerzo e interés tiene que provenir del enfermo, si no es así, es muy complicada la curación. Pero también supone un extra para los que le rodean, que deben controlar su comportamiento para hacer la situación más llevadera. 

En este caso la empatía es fundamental. Hay que entender cómo se siente alguien con depresión. Se siente mal, muy mal, su vida es todo negatividad y necesita comprensión y mucho ánimo para no sentirse así. Solo tienes que pensar en el peor momento de tu vida, multiplicado por muchas cifras.

Hay que tener paciencia. Una persona depresiva necesita hablar, a menudo de lo mismo una y otra vez, sin que parezca que escuche lo que se le dice. No se lo reproches. Hablar es una excelente terapia para un enfermo de depresión.

No hay que hacer juicios ni insistir en que no tiene motivos para no sentirse bien. Es algo que no puede controlar, es absurdo añadir más culpabilidad sobre él. Intentar convencerle de ello o ponerle ejemplos de uno mismo o de otros que jamás han pasado por una depresión no suele servir para nada. Es mucho más eficaz reforzar cualquier paso positivo que dé.

La depresión tiene varios estadios. Si el caso que tienes cerca es grave hay que estar muy pendiente, para evitar cualquier tentativa de suicidio.

Las personas cercanas no son las responsables de la recuperación del enfermo, pero crear un ambiente adecuado facilita mucho las cosas. Como acompañante, hay que mantenerse firme y positivo, lo que no es sencillo, porque la energía negativa se contagia fácilmente. Si pasas mucho tiempo con alguien con depresión, busca tu tiempo y tu espacio para recargar pilas. El cuidador también tiene que cuidarse.

Imagen: Priscilla Du Preez