Cibercrastinación: el arte de no hacer nada... de provecho

Por Jose, el 02/02/2012

Cibercrastinación: el arte de no hacer nada... de provecho

Si eres de los que vas retrasando las tareas de las que tienes que ocuparte, reemplazándolas por otras que van desde las menos importantes, hasta las absolutamente irrelevantes o que no tienen nada que ver con tus responsabilidades, pasándote todo el día deambulando por Internet, sin un propósito concreto o cambiando constantemente de una cosa a otra, ese comportamiento tiene un nombre: la cibercrastinación.

Todos cibercrastinamos y hay diferentes grados, pero si eres de los que te pasas días enteros sin separarte del ordenador, jugando online, tu habitación es la jungla, no te bañas, o estás del otro lado y no das de comer a tus hijos por estar chateando, estás en el nivel superior y deberías leer este artículo.

La cibercrastinación, también llamada intercrastinación, es un mal de nuestros días. El cibercrastinador es una persona que no es capaz de realizar las tareas que debe, porque se pasa una buena parte del tiempo navegando por la red, consultando el email, chateando con los amigos o actualizando el perfil del Facebook. En lenguaje de nuestros mayores a esto se le llamaba perder el tiempo o marear la perdiz. Pero estas últimas definiciones no dan una idea real de las dimensiones del problema en este momento, porque los casos que están llegando a las consultas son tan serios como los descritos en la introducción.

Cualquiera que trabaje con personas que están todo el día delante del ordenador, es consciente del comportamiento de los individuos. Casi todos somos procrastinadores, tenemos tendencia a realizar tareas que nos ofrecen una recompensa inmediata, que son más sencillas o que no nos obligan a tanto esfuerzo. Es más fácil ponerse a pintar una silla o planchar, que ordenar el trastero o subir al tejado a ver la causa de esa mancha que tenemos en el techo. Los cibercrastinadores repiten el mismo comportamiento, reemplazando la silla y la plancha, por el email o el Twitter. El problema principal es que habitualmente no somos conscientes de este comportamiento.

Mejoras medias de la productividad del 30% controlando mejor en que invertimos nuestro tiempo pueden parecer un disparate, pero esto es lo que plantean algunos casos referenciados, con lo que podemos concluir que para algunos individuos obtendremos porcentajes notablemente superiores.

No voy a tratar de definir lo que es normal o lo que no, pero si te voy a dejar algunos datos para que reflexiones sobre tu caso en particular. ¿Cuánto tiempo te pasas delante del ordenador con la intención de estudiar o trabajar? Supongo que como muchos de los que nos leen, un montón de horas. Si eres de los que a la jornada laboral, le añades la formativa o estás en una línea de ocio educativo, pueden superar fácilmente las 10 ó 12 horas al día ¿verdad?

¿Qué haces en todo ese tiempo? ¿Tenías algún objetivo? ¿Cuáles has logrado, qué tareas has terminado, qué has aprendido esta semana? ¿Has cumplido un 80% de tus objetivos o compromisos? Está muy bien, puedes obtener un poco más, pero tu uso del ordenador no afecta a lo que haces y liberar la mente de vez en cuando es muy sano. Si además es lejos del ordenador mejor, que mejor. ¿Estás en el 60% de tareas realizadas? Préstale atención a tu comportamiento, intenta administrar mejor tu tiempo y fíjate en lo que haces. Si pasas 250 horas al mes delante de la pantalla y la cibercrastinación ocupa 100 horas, el 40% del total, una mejora del 30%, supone 360 horas al año ganadas, 45 jornadas de 8 horas, casi 3 meses hábiles. Tiempo suficiente para estudiar una carrera, escribir un libro, hacer ese programa en el que tanto tiempo llevas pensando o simplemente para dedicártelo a ti o los tuyos, porque existe una vida más allá del ordenador ¿recuerdas?

¿Eres de los que malgastas la mitad o más de tu tiempo frente al ordenador? ¿No eres capaz de dejar de ver las noticias que llegan por el RSS? ¿La entrada de un nuevo powerpoint en el email es lo que estás esperando? ¿Dedicas una buena parte del día a ligar en el chat, intercambiar experiencias por la webcam o a visitar sitios porno sin control? Probablemente eres consciente de tu problema y deberías tomar medidas inmediatamente. Si no lo eres con mayor razón, porque lo que te ocurre puede llegar a ser muy grave y afectarte a tu vida personal, familiar y laboral. Tu salud mental y física pueden estar en serio riesgo. Algunas recetas que podrían ayudarte a identificar y empezar a manejar el problema:

  • Lee el artículo de la meditación.
  • Apaga el ordenador, levántate y practica la meditación durante unos minutos o haz algún ejercicio o simplemente respira profundamente sin hacer nada.
  • Reflexiona sobre lo que está ocurriendo ¿cuándo comenzó a pasar?
  • ¿Desde cuándo eres conscientes de que te sucede?
  • ¿De qué forma está afectando a tu vida?
  • ¿Quieres acabar con ello?
  • ¿En que malgastas la mayor parte del tiempo?
  • ¿Cómo se inicia el proceso?
  • Plantéate estrategias que te permitan separarte del ordenador, en el momento que veas que se inicia el proceso, levántate y haz otra cosa. Si la meditación te viene bien, medita.

Como cualquier otro problema o enfermedad la cibercrastinación se puede controlar. Un nivel de ocio informático puede tener sentido, el ordenador e Internet son instrumentos maravillosos, pero si es algo que te está afectando, no lo dejes pasar. Si no eres capaz de iniciar el cambio por ti mismo, consulta con un especialista. Si cibercrastinas explícanos en que consiste en tu caso, y si has conseguido superarlo, o estás en vías de solucionarlo, por favor cuéntanos tus recetas. Es muy importante para mucha gente encontrar métodos que les ayuden a superarlo.

Imágen: Vitamindave