Año Nuevo, propósitos nuevos... ¡y realistas!

Es fácil entusiasmarse en exceso con los nuevos propósitos del Año Nuevo. No dejes de intentar nada, pero con un pie en la tierra!

Año Nuevo, propósitos nuevos... ¡y realistas!

En breve comenzará otro nuevo año, y como todos los años, haremos grandes planes para que cambie nuestra vida. El día 1 de enero nos levantaremos algo resacosos de tanta celebración pero con el propósito de hacer grandes cosas. En la mente, ir al gimnasio, aprender algo, y cualquier suerte de rutina que nos ha parecido maravillosa cuando hemos visto que a alguien le funciona. Y el punto de partida, el primer día del año, porque eso de empezar mañana mismo, como que no...

Está genial tener propósitos siempre, pero lo que es muy importante es ser realistas. Tener grandes aspiraciones es muy fácil, la fantasía y la ambición ayudan mucho, pero también puede ser muy frustrante. Si tu propósito sobrepasa lo que humanamente puedes hacer, no solo no se pondrá en marcha lo que pensabas hacer, sino que te dejará una sensación de fracaso difícil de superar.

Yo siempre me he hecho dos propósitos para el año nuevo, no referente a lo físico y otro a lo mental o espiritual, siempre asequibles. Por ejemplo, intentar mantener una buena postura corporal, cuidar el aspecto de mis manos, o tomarme las cosas con más tranquilidad. Algunos de esos propósitos se han incorporado a mi rutina vital y otros no, porque ya no me hacen falta o sencillamente por dejadez, que para eso una es humana. Lo que nunca han sido es imposibles.

Si crees que tienes que estudiar un idioma, comienza con alguna aplicación, busca películas o series en ese idioma y apunta tras cada episodio un par o tres de palabras o expresiones o busca lectura adaptada. Es seguro que así no te cansarás, y sobre todo, no te sentirás mal con ese ritmo y acabarás aprendiendo de una manera asumible para ti.

Con cualquier otra cosa que te propongas igual, gimnasio, comer sano, hacer nuevas amistades, meditar... es mejor empezar a hacer cosas accesibles y de forma paulatina y que se incorporen a tu vida, que no empezar como se suele decir, la casa por el tejado.

Así es que sí, hazte propósitos, saca un pie de tu zona de confort, pero de manera que te den ganas de seguir avanzando porque aunque con esfuerzo, estás a gusto cada vez más cerca de tu objetivo. El nuevo año es una nueva ocasión de seguir haciendo realidad tus ilusiones. ¡Ánimo con ello!

Imagen: russn_fckr en Unsplash

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