La felicidad, la verguenza o la culpa son química en nuestro cerebro: tan solo cambios moleculares. Es evidente que no podemos eliminar las emociones de nuestra vida: son parte de nuestra biología.
Entonces, ¿cómo le sacamos el provecho para poder tomar las correctas desiciones? Compartimos este fragmento del material utilizado en programas de fortalecimiento de habilidades emocionales.
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