Esas personas divinas

Todos nos cruzamos con esas personas que están en Facebook para hablar de lo suyo, porque no tienen tiempo nunca para los demás.

Esas personas divinas

Cuando estás un tiempo frecuentando Facebook te das cuenta del tipo de personas que transitamos este ecosistema, y en esta gran pandilla hay de todo: está el simpático, el serio, el pesimista... el divino. Este adjetivo me viene a la cabeza cada vez que pienso en esas personas que te piden amistad, posiblemente por sugerencia de facebook, y a las que aceptas muchas veces porque sí -¿por qué no?-. Luego das una mirada a sus perfiles, tal vez comentas o das me gusta a alguna publicación y sigues a lo tuyo -que se de una interacción es algo que ha de pasar de forma natural-. Y ya. Porque se te llega a olvidar que los tienes en tus contactos.

O no, ya que de vez en cuando los ves que publican algo, pero nunca jamás interactúan contigo. Da igual que cambies la foto de perfil, que pongas algo interesante, divertido, nada... de hecho ni te dijeron hola el día que los aceptaste. Eso si, sin mediar palabra no tendrán problemas en mandarte invitaciones a sus páginas, aunque puedes apostar lo que quieras a que no aceptarán las que tú les envíes. En alguna ocasión incluso se quejan de cosas, y notas que esperan que todo el mundo se vuelque, a veces con mensajes inocentes en plan nadie me entiende o amenazantes del tipo voy a limpiar mi perfil -luego compruebas que no has tenido la suerte de que te eliminen-. A ellos que jamás se dignan a decirte nada porque están superocupados, en cambio les parece natural que el mundo esté pendiente de ellos. Porque son diferentes, divinos, lo que comparten es importante, digno de ser visto por todos, sencillamente, y lo tuyo no.

Y llega un momento en el que realmente te planteas para qué te han pedido contacto si no tienen tiempo para dedicarte, y tampoco deben tener mucha necesidad o ánimo de conocerte, de momento que no te cruzas con ellos. Yo soy de las personas que dijo en su momento que no quería tener demasiados amigos en facebook, y casi creo que tengo demasiados. Conozco a una gran mayoría personalmente, y mirando el lado bueno de tener contacto con tanta gente, he de decir que he aprendido cosas de casi todos. Así que doy por bueno solamente el hecho de llegar a descubrir alguna página interesante o conocer a otras personas a través de ellos, aunque no nos crucemos nunca. A mi entender se puede llegar a querer y apreciar mucho a alguien al que conoces por internet de la misma manera que lo haces fuera de las redes... pero para ello debe haber alguna relación, y si no la hay es imposible. Y en el caso de estas personas es que publican, que no son de estos que están como agazapados sin manifestarse, pero en cambio es casi misión imposible que te hagan saber de ninguna de las maneras que te leen o que te tienen presente en su vida internauta.

Quizá sea una exageración y puede que no sea el mejor de los comienzos, pero empiezo a aplicar una norma que me hace sospechar si no se cumple: si no saluda y da las gracias por tenerlo entre mis amigos... paso y normalmente la borro inmediatamente. Puede que no sea significativo y que sencillamente tenga un mal día, pero no suelo equivocarme, y yo no se los otros, pero yo quiero relacionarme con gente normal, como yo, no con gente divina.

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