La muerte no se entiende, da igual lo previsible que fuera. Es un golpe difícil de asimilar. Es un tránsito sencillo, un cambio en los tiempos verbales. Era, ya no es. Y nunca más será. El que fuera ya no es. Y aparece el dolor, las emociones encontradas.
La vida sigue, porque esa pequeña tragedia que ha roto una vida, es indiferente al resto del mundo, que sigue con su ritmo, ajena a todo. Y poco a poco el dolor comienza a remitir, lentamente, mientras pesadillas continuan atrapando tus sueños, incapaces de cambiar el final por otro más feliz. Hasta que un día notas que donde estaba ese agujero en el corazón, solo hay una punzada, que aprieta de tanto en tanto y te recuerda que falta la persona que ocupaba ese lugar. Con suerte, si todo ha ido bien, te arranca una lágrima y una sonrisa. La vida sigue.
Comentarios
Los nuevos comentarios se moderan antes de mostrarse públicamente.
Todavía no hay comentarios aprobados.
Deja un comentario
Necesitas una cuenta para participar en la conversación. Accede o regístrate para comentar.