Los todólogos

Seguro que te has tropezado con gente que, inexplicablemente, es un experto en cualquier materia de la que se hable, son los todólogos.

Los todólogos

Es una de esas palabras de creación popular y que definen a un experto... en todo. Pensando en ella casi podríamos decir que se trata de un sabio, de una especie de oráculo al que poder dirigirse por cualquier cuestión porque sabe de todo. Pero no, no es así. Puede ser cualquier persona de a pie, o algún personaje que se ha hecho famoso por otra cuestión y a partir de ahí se le requiere para dar su opinión en lo que sea. Incluso un experto en una materia que por extrapolación opina de otras.

Los hay a montones, cualquiera que haya leído un poco de un tema piensa que sabe lo suficiente: de deporte, de cómo arreglar el mundo, de salud, política, economía. Y claro que hay mucha gente culta capaz de hablar con soltura y profundidad de temas interesantes. La diferencia es que el todólogo en realidad habla y habla, sin verdadero conocimiento de causa, porque conoce el tema de forma superficial, pero está tan convencido de su condición de sabio, que acaba pensando que lo que dice va a misa. Posiblemente se deleite escuchándose a sí mismo cuando habla ante otros.

A esto los expertos lo llaman el síndrome de Dunning-Kruger, según el cual los individuos con escasa habilidad o conocimientos sufren de un sentimiento de superioridad ilusorio, considerándose más inteligentes que otras personas más preparadas. Esto simplificado viene a decir que el que menos sabe es el que más atrevimiento tiene a la hora de hablar de un tema, con el convencimiento de saber más que los otros.

Esto no quiere decir que no podamos opinar de las cosas que nos rodean si no somos expertos en la materia, pero si no queremos acabar siendo el típico sabelotodo, sencillamente hay que utilizar el sentido común, que no es el más común de los sentidos, y tener una actitud humilde. En primer lugar, porque podemos saber mucho de algunos temas, pero seguro que no todo, y no de todos. En segundo lugar porque puede darse el caso de que el interlocutor que tenemos delante sí que sea un experto y vamos a hacer el ridículo compitiendo con él. Además, ¿nos han pedido que opinemos, o nos hemos lanzado espontáneamente?

Y claro, si topamos con un todólogo de barrio, de estos que operan en tertulias de bares, o en comidas familiares, la cosa no tiene más importancia. Pero los hay que se han hecho profesionales y aparecen como expertos en medios de comunicación y en redes sociales, con el alcance que esto supone. Su opinión, llega a miles de personas, y salvo que alguien con sentido común los neutralice, pueden acabar propagando verdaderas barbaridades.

Es fantástico tener mucho conocimiento y darlo a conocer si se da el caso. No hace falta tener ninguna condición intelectual para hablar de cualquier tema, a nivel amateur, pero dejemos, y respetemos, que los expertos sean lo que siempre han sido: personas que por experiencia profesional demostrable o estudios, si que son expertos en una materia y que por eso están perfectamente capacitados para hablarcon verdadero conocimiento de causa.

Así es que, para evitar convertirnos en todólogos, sobre todo tengamos humildad para reconocer que no entendemos de todo, que no pasa absolutamente nada, e interés por aprender lo que desconocemos, ya que afortunadamente tenemos muchas herramientas para poder informarnos adecuadamente.

Imagen: Austin Kleon

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