Una historia de superación, de las que de verdad te hacen pensar que no hay nada imposible si uno se lo propone. Jennifer tenía un sueño: ser gimnasta. Y el hecho de no tener piernas no supuso para ella ningún obstáculo. Sus padres adoptivos le enseñaron que lo único que no se puede decir en esta vida es "no puedo". Paradojas de la vida, esta niña adoptada resultó ser la hermana de otra gran gimnasta olímpica, Monica Moceanu.
Nunca digas no puedo
A veces la realidad supera a la ficción. Esto es lo que pasa en esta increíble historia que nos muestra este vídeo.
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