¿Por qué es tan importante conocer nuestros sentimientos y emociones?

Porqué es necesario saber cómo, qué y porqué sentimos lo que sentimos. Para entendernos y curarnos cuando algo no funciona...

¿Por qué es tan importante conocer nuestros sentimientos y emociones?

Tradicionalmente se dice que las emociones básicas son: amor, odio-ira, felicidad-alegría, tristeza, miedo y algunos autores añaden también la sorpresa-asombro y el asco.

Los sentimientos, según Antonio Damasio, son la evaluación consciente que hacemos de la percepción de nuestro estado corporal durante una respuesta emocional. Es decir, algo desencadena una emoción y se produce un sentimiento, después de que en nuestro cuerpo aparezcan los signos correspondientes a la emoción de la que se trate.

No es algo en lo que uno se fije habitualmente, uno se pega un susto y tiene miedo y ni siquiera se fija en su lenguaje corporal o la cara que ha puesto. Aunque luego puede que se ponga a valorar por qué ese miedo aterrador, por ejemplo, a la oscuridad o a un insecto.

Interactuamos con el mundo, con otras personas y con nosotros mismos. Eso significa que vamos a tener miedo, alegría, que sentiremos amor, odio o tristeza en algún momento. Y también gratitud, paz, seguridad, y verguenza, egoísmo, dolor, soledad... y es muy importante que sepamos definir lo que representan. ¿Por qué?

Si queremos entendernos y mejorar, tenemos que ser capaces de identificar qué nos ocurre. Algo que parece evidente pero que resulta difícil.

Imaginemos una persona que se queja de una reciente ruptura amorosa. Esta llena de ira, tiene sensación de abandono, de ingratitud, y de lo injusta que es la vida después de todo lo que ha ofrecido. Pero si se para a pensar, se da cuenta de que ya hace tiempo que no estaba a gusto en esa relación. Una vez que se ha atrevido a analizar cómo se siente, ve que es alivio. Y miedo, miedo al futuro, a la incertidumbre, a volver a empezar, a equivocarse de nuevo. Sentir ira, cargar contra la pareja, es quizás lo más primitivo, lo que sale a bote pronto. Pero lo realmente provechoso es en este caso, reconocer que tal vez esta uno más enfadado consigo mismo por no poner remedio a lo que estaba pasando. Ser capaz de reconocerlo y reconciliarse consigo mismo es lo que hará mejorar y madurar al protagonista de nuestra historia. Y a partir de ahí seguir con la propia vida.

Es complicado reconocer cómo es uno mismo, la parte de culpa que tenemos en las cosas que nos ocurren. El ejercicio de bucear en nuestro interior puede ser hasta doloroso, pero es necesario para evitar la frustración. Sentir envidia porque atribuímos la promoción de un compañero en el trabajo a la cercanía con el jefe, en nuestro detrimento, puede consolarnos durante un instante, pero ser conscientes de que lo que ocurre es no estamos cualificados para ascender, es lo que realmente nos ayudará a estar en paz y crecer. Lo demás solo sirve para engañarnos a nosotros mismos.

Las emociones, los sentimientos son humanos y no se pueden evitar, pero se pueden controlar. Y sobre todo hay que intentar darle la vuelta a las emociones y sentimientos negativos, sacarles algún provecho. Y convertir nuestras debilidades en fortalezas.

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