La distimia, trastorno distímico o trastorno depresivo persistente, es un trastorno afectivo de carácter depresivo crónico, que se caracteriza por la baja autoestima y aparición de un estado de ánimo melancólico, afectando sobre todo a la población femenina. Sin embargo, no cumple todos los patrones diagnósticos de la depresión. Se cree que su origen es de tipo genético-hereditario.
La distimia aparece, en la mayoría de los casos, en la infancia o la adolescencia, por lo que la persona que lo padece siente que es parte de sí mismo y no busca ser tratado por un especialista. Este trastorno permanece durante un periodo de al menos dos años, y puede generar fatiga o ansiedad por comer, falta de apetito, insomnio o hipersomnia, dificultad para concentrarse.
Según la Clínica Mayo (Estados Unidos), el trastorno depresivo persistente puede hacernos perder el interés en las actividades diarias normales, ser poco productivos y sentir que somos insuficientes, por lo que puede interferir significativamente con nuestras relaciones, la escuela, el trabajo y la felicidad. Debido a la naturaleza crónica de este trastorno, un tratamiento efectivo para combatirlo puede ser la psicoterapia y la medicación. Empero, el primer paso es reconocer los síntomas y tratar de buscar ayuda profesional.
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