Tu crisis es lo único que importa

Cuando los problemas nos desbordan, no tenemos capacidad para ver nada más. Comprender los porqués es el inicio.

Cuando uno vive habitualmente en crisis, los problemas nos sobrepasan en todos los frentes, no podemos regodearnos, al menos no mucho tiempo, en la depresión. La autoindulgencia tampoco me parece un método demasiado sano. Decirse a uno mismo que no es responsable de nada y que todo es culpa de los demas, el destino o las fuerzas del universo, es una estrategia poco realista. Alguna responsabilidad tenemos en lo que nos ocurre, seguro, y lo primero es asumirlo, afrontarlo y superarlo.

Para superar este estado de crisis, volver a tomar el control de tu vida, y evitar que se repita, lo primero que tenemos que averiguar es que que ha pasado. ¿Cómo he llegado a este momento? Seguro que las causas son múltiples y sobre muchas no tendrás ningún control. Has perdido tu trabajo, tu pareja gana la mitad de lo que ganaba y el paro llegó a su final hace tiempo. El banco hace meses que llama a tu puerta y el deshaucio es inminente. Seguro que ahora eres consciente de que no debías haberte endeudado tanto; de que en el trabajo podías haber jugado de forma diferente para seguir en él o que las señales te debían haber llevado a aceptar aquel otro trabajo o buscarlo desde mucho antes y con más energía. Da igual cuáles sean las causas, simplemente analízalas para superarlas. En el momento que cambies el interruptor desde la posición en la que estás, hasta la más pequeña de las mejoras te paecerá una maravilla.

Cuando creas haber llegado a lo más hondo, todavía es posible seguir profundizando, ¿ves a esos mendigos que están por las calles? Muchos de ellos son gente razonablemente feliz, hacen lo que les apetece, sin dar cuentas a nadie. De cada uno depende frenar ese descenso, aprender de nuestros errores y tomar de nuevo el control de nuestras vidas. Pero como tu punto de vista es el único que es importante, busca la forma de asumirlo ¿Lo has perdido todo o casi todo? Seguro que no, es muy posible que aún tengas una pareja, una familia y amigos que están a tu lado y si no te queda ni eso, hay más gente, personas que necesitan ayuda y tal vez ahora estés en el punto que puedes ser tu el que eche una mano a los demás. Y ese puede ser un camino tan bueno como cualquier otro, dile adios a lo que se ha ido, para poner en marcha la maquinaria de nuevo.

Lo que tienes que hacer sí o sí, es moverte, hacer cosas, volver a establecer una rutina, incluso para lo más básico si es preciso: sueño, aseo... Si estás en otra fase, replanteate la estrategia en la búscqueda de trabajo, en la consecución de clientes, en la negociación con el banco o los proveedores. Asúmelo, afróntalo y manos a la obra. Actúa ahora no lo dejes para más tarde.

Imagen Dcwriterdawn.

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