¿Cuál es tu superpoder?

Por Jose, el 05/12/2019

¿Cuál es tu superpoder?

Si te pareces al 98% de tus congéneres, no serás un superhéroe. O no lo eres aún.

Solo un 2% de los seres humanos tienen la capacidad de enfocarse en algo sin que nada les desvíe.

Está bien aspirar a situarse en la cima de cualquier actividad.

Pero si te sitúas un percentil alto, ya estarás por delante de la inmensa mayoría.

No se puede ser el mejor en todo, pero estar entre los más aventajados hace una enorme diferencia.

Porque entre todos los que habitamos el 98% las distancias son notables.

Cerca del 80% de las personas son serios procrastinadores, en mayor o menor medida.

Hay alrededor de un 20% que mantienen un alto control de sus vidas.

Son los que empiezan y terminan las cosas casi siempre.

Si perteneces al grupo mayoritario, los cursos de inglés iniciados, los gimnasios a los que acudiste unos días, siguen en tu lista de pendientes.

De hecho es una larga lista ¿verdad?

Una en la que se han ido anotando retos pendientes: profesionales, personales...

Frecuentemente ha pesado la dificultad para compaginar las dos cosas.

Más a menudo aún, la insatisfacción por no ser capaz de hacerte con el control de tu vida.

No ser la madre o el padre que quieres ser.

El hijo, el amigo, la pareja que te gustaría.

Ves como en el trabajo las oportunidades siempre son para el de la mesa de al lado.

Y aunque te quejas, aunque protestas, en lo más íntimo sabes que hay aspectos en los que podrías mejorar.

Da igual que sean más vagos o que te ganen en zalamería, lo cierto es que no se trata solamente de eso ¿verdad?

Si quieres ser mejor te vas a tener que esforzar.

No es gratis, cuesta trabajo. Pero sabes que es perfectamente posible.

Porque para no lograrlo, lo que has dejado de hacer, a menudo no era gran cosa.

Muchos otros han estado donde tú estás ahora y lo han logrado.

Se trata de definir objetivos, crear un método y trabajo.

Y ante la duda más trabajo.

Decide hacia dónde quieres ir.

Piensa en cómo puedes lograrlo.

Y manos a la obra.

Cada día un poquito, lo que sea. Pero no dejes de hacerlo a diario.

El inglés, el gimnasio, superar la procrastinación, el tiempo de calidad con los tuyos...

Si te lo propones en serio ya has dado el paso más importante.

Y si te comprometes cada día contigo mismo, lo habrás logrado.

Recuerda: Suéñalo. Créelo. Hazlo.