Cómo acercarse a un adolescente

Por Pilar, el 05/05/2021

Cómo acercarse a un adolescente

La adolescencia es la etapa de la vida que transcurre entre la niñez y la juventud. Es un momento complicado, de cambios, en el que los hijos prefieren la compañía de sus amigos antes que la de los padres. Cuesta entender a ese niño que hasta ayer mismo podías coger de la mano y que ahora no sabe ni lo que le pasa ni como explicarlo. Y aunque todos hemos pasado y sobrevivido a la adolescencia a veces se nos olvida que nosotros también estábamos tristes sin motivo, nos enfadábamos sin causa aparente o pensábamos que no servíamos para nada.

La adolescencia es siempre la misma, una fase previa a la juventud, la madurez. En eso no hay cambios, pero sí en la sociedad en la que se produce, en el entorno. El futuro es cada vez más complicado para unas generaciones que tienen infinitas posibilidades en su mano, con la tecnología a su servicio, que es a la vez una gran ayuda y su gran problema por todo lo que conlleva la cibercrastinación.

¿Cómo comunicarse con un adolescente?

Es tu hijo, pero también otra persona, con su caracter, sus necesidades y deseos, que además de forma totalmente lógica, empieza a hacer su camino y ya no ve a los padres como dioses. 

No hay que perder la calma, que con un adolescente irracional es muy fácil. El humor, reirse, puede suavizar un momento complicado. Además se generan endorfinas y serotoninas que ayudan al cerebro a funcionar mejor.

Ganarse su confianza. Para que un adolescente hable contigo, padre o madre, que en principio le puedes resultar hostil, tienes que ganarte su confianza. Tienes que transmtirle que le respetas como persona, que comienzas a tratarle con otra perspectiva, que puede contar contigo cuando lo necesite, porque estarás ahí.

Sé positivo. Es importante ensalzar las cosas buenas, incluso en las peores situaciones. Es beneficioso para el adolescente y de paso para el adulto, que puede aprender a la vez que él si todavía es su punto débil. Cuando surja un problema, hay que analizar porqué ha ocurrido, pero centrándose sobre todo en las soluciones para evitar que vuelva a pasar. De esta manera el adolescente no se sentirá juzgado y verá que las cosas tienen solución, que es de lo que se trata.

Respeto. Es tu hijo, pero eso no significa que no se le hable con educación y cariño, no puede pensar que sus padres son unos ogros que le gritan o le faltan al respeto. Debe tener su espacio, sus momentos y sus tempos. Tiene que percibir que se confía en él y que puede decidir cuándo, cómo y con quién hablar que siempre encontrará a un interlocutor en sus padres. Que tenga claro que poco a poco van a hacer más cosas por sí mismo, pero que le ayudarás cuando lo pida porque le quieres.

Coherencia. Pedir a los hijos algo que como padre no hagas no es muy sensato, y además te hará perder su confianza porque no percibirá honestidad en tus palabras. Tal vez ya no eres un dios para él, pero se fija en ti, en lo que haces y dices.

La adolescencia es una etapa de la que se acaba saliendo. Es delicada y a veces conflictiva, así es que es mejor intentar hacerla lo más fácil y llevadera posible. Generalmente no requiere la intervención de un profesional, pero si fuera el caso, lo mejor es pedir consejo y entre todos buscar las pautas para mejorar la convivencia y la relación con ese proyecto de adulto que es un adolescente.

Imagen: Matheus Ferrero