La Navidad no es obligatoria, pero mola

Por Pilar, el 16/12/2021

La Navidad no es obligatoria, pero mola

Vuelve de nuevo a Navidad, la misma que tantos aman y que otros tantos odian. Tras casi dos años de pandemia planetaria de Covid, que se resiste a abandonarnos, mucha gente se ha dado cuenta de que si bien celebrar la Navidad no es obligatoria, mola. No hay nada como perder algo para apreciarlo con mayor intensidad, en todos los aspectos.

La Navidades anteriores fueron extrañas, miedosas, con restricciones. Este año pueden ser algo más parecidas a lo que se entiende por "normal" aunque el miedo a los contagios acecha y atemoriza a la gente. Algo que va a favor de todos aquellos que no las soportan, que no quieren estar felices porque sí, ni brindar con el cuñado o suegra de turno, de quienes intenta permanecer alejado el resto del año, mientras engordan comiendo para dos vidas en la cena de Nochebuena.

No es obligatorio que pase todo eso, uno puede ser tan arisco, frugal o descreído como prefiera. Pero seguramente muchos de los que vieron alividados en año pasado por esas fiestas casi furtivas, se han dado cuenta, aunque sea en lo más profundo de su corazón y por mucho que lo detesten, que tampoco es para tanto. Que soportar a la familia puede ser un drama, pero lo es más no poder verlos, cuñados incluidos, ni escuchar el a veces insoportable sonido de la felicidad infantil, traducida a risas y gritos. Aunque uno sea un descreído, hay que reconocerlo, la Navidad mola. Y sobre todo mola poder elegir, si celebrarla o no y con quién.

Así es que hágase la propia voluntad, y el que quiera y pueda que festeje, y el que no, pues que no lo haga. Pase lo que pase la Navidad volverá el año que viene, seguro.

Imagen: Toa Heftiba