¿Cómo salir de la zona de confort?

Por Pilar, el 08/09/2022

 ¿Cómo salir de la zona de confort?

La zona de confort es una forma de vivir en la que nos sentimos a gusto en nuestra rutina cotidiana. Es más que tener unos hábitos, que siempre son saludables, es dominar nuestro entorno hasta tal punto, que ya nada nos sorprende ni nos hace esforzarnos. La zona de confort está ahí pero no se nota hasta que no abandonas su cálido abrazo.

Y, ¿por qué habría que abandonar este lugar idílico? Vivir en una zona de confort siempre es agradable, pero ese confort puede volverse en cualquier momento en puro aburrimiento. Lo que podría ser una vida maravillosa se convierte en pura apatía y monotonía. Es lo que le ocurre a personas que aparentemente tienen una vida estupenda y de repente cambian su modo de vivir de forma drástica, sin que aparentemente ese cambio tenga razón de ser.

No es necesario que haya un cambio tan brutal. Salir de la zona de confort es bueno para añadir a la vida estímulos y sobre todo, crecer y no quedarse estancado. El exceso de seguridad acaba siendo nocivo ya que se termina convirtiendo en cobardía, que a la larga acaba con la propia autoestima, cuando te sientes incapaz de probar algo nuevo. No se trata de vivir a lo loco, de abandonar un buen trabajo o a la familia, sencillamente es ir poniéndose desafíos que te permitan ponerte a prueba e ir mejorando cada día un poco más.

Qué hacer para salir de la zona de confort

Cualquier propósito o cambio necesita de una gran fuerza de voluntad. Nada se consigue sin esfuerzo, a pesar de las circunstancias o el estado de ánimo. Y lo más importante es dar un primer paso, que es el que más cuesta, pero es el que nos llevará a nuestra meta.

Hay que proponerse cambios

Si siempre haces lo mismo no puedes esperar resultados diferentes. Piensa en algo que te guste de verdad, aunque no encaje con tu vida actual, piensa en ello, plantea opciones y a por ello!

Cambia el chip

Salir de la zona de confort requiere que hagas cosas que no pensabas que podías hacer, que ni siquiera te habías planteado aunque fuera por prejuicios o pura pereza. Ahora es el momento de ver las cosas de otra manera, de ser flexible y probar cosas nuevas.

Supera tus bloqueos

Seguro que ante un pensamiento de cambio tienes una excusa perfecta para quedarte como estás. Contraataca y ten para esa excusa dos o tres buenos motivos para no aceptarla y no hacer caso. Seguro que sabes qué te vas a decir a ti mismo, así es que ¡no te dejes engañar!

Pide ayuda para conseguirlo

Si le cuentas a alguien de confianza tus planes, es muy posible que su interés por cómo van las cosas, te obligue y ayude a seguir con tus objetivos. Si no lo sabe nadie, no tienes que dar "explicaciones" y si ya tienes cierta tendencia al inmovilismo, el silencio no te ayudará.

Si consigues dar algunos de estos pasos, estarás preparado para nuevas propuestas en tu vida. No te olvides de escoger desafios realistas, teniendo claro tus límites y que no tienes que compararte a nadie. Tienen que ser tus ilusiones, no las de tu entorno. Da pequeños pasos, los cambios bruscos no sirven para mucho cuando el bienestar suele estar en el término medio. 

Entrena tu voluntad, porque en ocasiones será una tentación abandonar y volver a la zona segura, pero hay que seguir y aprender de los errores. Recuerda lo que te costó dar el primer paso, y el camino que tienes avanzado, tal vez queda menos para llegar a tu nueva meta que para regresar...

Y cuando hayas conseguido tu propósito, disfruta, saborea tu éxito, sin olvidar que puedes seguir adelante con otro nuevo, siempre que te lo propongas, ya lo has hecho una vez, puedes hacerlo tantas más como quieras...

Imagen: Alexander Dummer en Unsplash